domingo, 14 de marzo de 2021

11-M, MOROS EN LA COSTA.

Publicado en Minuto Crucial el 12/3/2021

Alemania descubrió la semana pasada un plan de los servicios secretos marroquíes para extender su influencia en ese país. Se trataba de ofrecer su colaboración contra el terrorismo islámico a cambio de que el país germano modificara su posición sobre el Sáhara Occidental. Este tipo de colaboraciones internacionales existen porque nadie da algo a cambio de nada. Pero en el caso de Marruecos queda siempre la duda de dónde está la línea que separa la colaboración con el chantaje.

Porque a nuestros vecinos del sur les viene muy bien la existencia de un terrorismo islámico del que poder informar y aparecer así como aliados de los países occidentales a quienes de vez en cuando ofrecen información para detener a algunos grupos yihadistas. De este modo han conseguido influir en Francia y España, que han dulcificado no poco su posición inicial sobre el Sáhara reduciéndola a un perfil bajísimo con nulas exigencias a Marruecos. Y, sobre todo, en EE.UU., que hace poco respaldó completamente las tesis marroquíes sobre la excolonia española reconociendo su soberanía.  Lo que no le vendría bien a ese país es la detención de todos los terroristas porque entonces no tendría nada más que ofrecernos. Esto me recuerda a la actitud de esos bomberos incendiarios que saben que, si no hubiera fuegos, ellos se quedarían sin empleo.

Sumemos a ello el otro chantaje permanente, el de la inmigración ilegal. Marruecos tiene la espita abierta siempre y la dosifica a su antojo mientras pide más y más recursos para combatirla, al menos en teoría. Y lo puede hacer porque tenemos un gobierno que fomenta como el que más el efecto llamada, amparado por una Unión Europea más empeñado en el suicidio colectivo que en la protección de la democracia y los valores occidentales.

Es inevitable, por tanto, elucubrar sobre el origen del ataque del 11-M y aquí habría que recurrir al socorrido “qui prodest”. En 2002 se había producido el conflicto por la invasión del islote de Perejil. Esa “toma de pulso” del gobierno marroquí al nuestro no resultó conforme a sus previsiones y fueron desalojados en pocas horas. Casualmente o no, dos años más tarde y en vísperas de unas elecciones, se produce el mayor atentado en suelo europeo y la oportunidad de acabar así con un gobierno que en nada le era propicio al reino alauita. Y nadie del servicio secreto marroquí pudo enterarse de lo que sus ciudadanos planeaban, al parecer.

De poco ha servido la eterna amistad sobre el papel de ambos países y, en concreto, entre ambas Casas Reales. Hay que cuidarse de los abrazos si la otra parte guarda en la manga una daga para apuñalarnos.

Pero el peligro en aquellas costas es múltiple y no sólo proviene de sus servicios secretos o maniobras arteras. Hay cosas aún más a las claras. Hace 5 años en Marruecos volvió el servicio militar obligatorio, por lo que hoy sus Fuerzas Armadas las componen unos 325.000 soldados, frente a 130.000en España. También en la última década se ha producido un importante rearme a todos los niveles con la compra, sobre todo, de material estadounidense de primer orden como carros M1A1 Abrams, que ya demostró su calidad en la Guerra del Golfo. También ha rearmado su anticuada Fuerza Aérea con F-16, ya tiene apalabrados 36 helicópteros Apache y ha adquirido una moderna fragata a Francia. Está pensando en adquirir los carísimos cazas F-35, submarinos y se está haciendo con radares más potentes, artillería moderna y se habla incluso de misiles de fabricación china.

Mientras, aquí estamos en horas bajas, con un gobierno poco preocupado por aumentar el ridículo porcentaje del actual 0.92 % sobre el PIB que destinamos a gasto militar. El gobierno incumple así el pacto con la OTAN de dedicar un 2 % a esta partida. Sólo Luxemburgo está por debajo.

Mientras se está alargando más de lo debido la vida útil de los F/A-18A y aún no se sabe nada de con qué los vamos a sustituir, tampoco tenemos ya aviones de ala fija embarcados tras la jubilación forzosa de los Harrier y no hay previsto sustituto para el vetusto F-5, avión en el que se forman los futuros pilotos de los F-18 o Eurofighter. También el programa de los submarinos S-80 va con una década de retraso y hay carencias importantes en cuando a buques logísticos tanto para la Armada como para el Ejército, teniendo que recurrir a la compra y adaptación de barcos de segunda mano. Eso por no hablar de la importante reducción de maniobras y ejercicios debido a drásticos recortes de gasto. En definitiva, tenemos unas Fuerzas Armadas menos numerosas que las marroquíes, cada vez menos formadas y, con las debidas excepciones, dotadas con mucho material a renovar e incluso camino de la obsolescencia.

En un hipotético conflicto abierto, aún hoy estaríamos por delante en Fuerza Aérea y Armada pero eso no estaría tan claro en tierra, y más contando con las dificultades que habría para el traslado rápido de material y tropas a África.

Además, hay que contar con la quinta columna de Marruecos en España. Esa que hoy se llama sobre todo Podemos y  nacionalismo periférico. Ambos hacen lo posible para reducir el gasto militar y ambos estarían, como ya lo estuvo en su día Izquierda Unida, a favor de una negociación con Marruecos de cara a la entrega de lo que para ellos son colonias. No tenemos más que recordar las manifestaciones del “No a la guerra” y la nula voluntad de la izquierda de defender activamente en el mundo los valores democráticos occidentales.

El “qui prodest” del 11-M cada vez está más claro si es que en algún momento no lo estuvo.

LA POLÍTICA DE LA VIOLENCIA.

 Publicado en Minuto Crucial el 5/3/2021

En 1996, los socialistas veían más que clara su previsible derrota en las urnas. Por eso, rompieron todos los esquemas posibles de respeto al adversario, si es que alguna vez los hubo, y sacaron a pasear al “doberman”, aquella campaña demoledora del PSOE en la que se identificaba al PP con un perro rabioso que ladraba y amenazaba con destrozarlo todo desde la pantalla. Como recordaba Ciprià Ciscar, entonces su Secretario de Organización, se trataba de copiar técnicas de ataque y descalificación vistas en las campañas norteamericanas. Por eso su propaganda asociaba al Partido Popular y, en particular, en la persona de Álvarez Cascos con esa imagen.

Esa violenta campaña echó raíces y consiguió parte de su propósito: el Partido Popular no obtuvo la mayoría absoluta que vaticinaban las primeras encuestas. Sí, el miedo ahora es el sentimiento más explotado en las campañas electorales. Ni la ilusión, ni la esperanza, ni el progreso, ni la libertad ni la democracia… No. El miedo es el resorte a mover.

Como dijo el gran filósofo Yoda, tras el miedo, llega la ira y tras la ira, el odio. Porque se odia lo que se teme. La escritora y periodista maruja Torres ya llamó “hijos de puta” a todos los votantes del PP en 2003 entre el regocijo de los suyos. Y no fue a la cárcel ni nada parecido por eso, por cierto. Le amparaba la libertad de expresión, naturalmente.

Pero esa ira y odio, terrorismo aparte, nunca han alcanzado en la política española reciente tan altas cotas como desde que llegó Zapatero al poder, verdadero momento de inflexión desde el que llegamos al actual “todo vale” con tal de derrotar al enemigo. Porque ahora los adversarios son enemigos, perros (txakurras, en vasco, que suena aún peor) a los que perseguir, derrotar y hacer desaparecer.

Con Zapatero, tras su apariencia meliflua, servil y pegajosa de camarero de un restaurante oriental, llegó al PSOE una caterva de radicales que, tras el desastre económico que los llevó a la oposición, vieron que por la vía la gestión, las medidas sesudas y la profundización en la democracia no podrían llegar al poder. De ahí que encontraran en el populismo de Sánchez a su perfecto mascarón de proa para el nuevo asalto.

Y como las desgracias no vienen solas, donde mejor anidaron la ira y el odio, además de en el nacionalismo periférico del que forma su caldo de cultivo, fue en el movimiento escindido de Izquierda Unida que dio origen a Podemos. A partir de ahí, ya estábamos todos: ala izquierda del PSOE, Podemos y nacionalistas. ¿Qué podría pasarnos?

Pues justo lo que nos pasa ahora. Y pasan muchas cosas. Por ejemplo, que salga Echenique a defender a los que piden “libertad de expresión”, como si no la hubiera y tuviéramos que salir a la calle a defenderla. Y pasa también, por ejemplo, que el diputado delincuente José Zaragoza se ríe de una concejala de Madrid que sufre una enfermedad y a la hora en que escribo esto, tres días más tarde, ni ha rectificado ni ha perdido perdón.  Pasa que el periodista Máximo Pradera escribe que desea que José María Aznar o Macarena Olona sufran de cáncer. Pasa también que una alto cargo (o alta carga) de la Generalidad de Cataluña llame a la población a arrojar agua caliente con lejía a sus propios policías autonómicos.

Pero claro, todo esto lo dicen los mismos que apoyan que alguien pueda burlarse de víctimas del terrorismo, puedan escribir que desean que pongan una bomba a un político o que llamen desde un escenario a salir a matar guardiaciviles. ¿Nos vamos a sorprender de algo?

Porque esta gente se olvida, o no, de que todo el mundo no gestiona igual ese odio. El mismo filósofo que cité antes dijo que el odio lleva al sufrimiento. Y hay gente muy descerebrada, seguro que mucho más que Maruja Torres, José Zaragoza, Pradera o Lourdes Parra, la de la lejía. Gente que trasforma rápido ese odio en sufrimiento para los demás porque no sabe dónde están los límites y por eso sale a la calle enrabietada, azuzada  por esas declaraciones constantes de odio y se convierte en las manos, en la gasolina, en las piedras o en las pistolas de esos otros que “sólo” se limitan a escribir. Esos sí que se convierten en perros rabiosos.

 Eso ya lo hemos vivido antes en el País Vasco: están los que apretaban el gatillo y los hijos de puta recogenueces (yo también tengo libertad de expresión, Maruja Torres) que los azuzaban desde diversos púlpitos, Iglesia incluida. Los mismos que aún hoy las siguen recogiendo, por cierto. Porque, como bien dice Consuelo Ordóñez, el problema del terrorismo de ETA está cerrado en falso.

Por eso, por esa impunidad que permite encumbrar a vulgares terroristas como si fueran héroes, estamos como estamos. Y aviso: vamos a peor. La cifra de abstención del 46 % en las últimas elecciones catalanas es un paso más en el descalabro de nuestro Estado de Derecho. Los derechos que no se ejercen, se pierden.

Desde diversas tribunas se está sembrando la violencia en el ya menguado cerebro de sus huestes, esos orcos descerebrados que se llaman a sí mismos “antifascistas”. Estamos en el camino de recoger lo que buscan: muerte y destrucción.

Además de intentar con todas nuestras fuerzas que esto no sea así, habrá que estar preparados por si acaso fracasamos.

 

martes, 2 de marzo de 2021

LA FIEBRE DE VOX.

Publicado en Minuto Crucial el 19/2/2021.

 

La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo. Sube la temperatura para que los agentes infecciosos se reproduzcan más despacio y dé tiempo al sistema inmunológico a destruirlos. Hay que dejarla trabajar porque cumple su función de librarnos de enemigos.

Y los votantes de VOX están ahora enfervorizados. Parece el bálsamo de Fierabrás, la solución a todos los males de España, el remedio contra sus enemigos… ¿Cómo no nos habíamos dado cuenta antes?

Pero resulta que VOX no es un problema para nuestras enfermedades: la izquierda  y el nacionalismo. No ha detenido ni a unos ni a otros. Al contrario: el grito de “¡qué viene la derecha!” ha movilizado en las urnas contra ellos a miles de personas que no pensarían nunca en votar pero que han sido presa fácil de ese mensaje tan simple y previsible.

Porque la aparente irritación que VOX causa entre los dirigente de izquierda es falsa. Todo el odio que los voceros de izquierda y nacionalistas expulsan en debates, entrevistas o redes sociales es absolutamente impostado. Ellos no están preocupados por el “peligro fascista”. Es todo mentira. Babean de gusto, disfrutan horrores cuando VOX se posiciona contra el aborto, contra la eutanasia, cuando se escabulle de condenar el franquismo, cuando cuestiona nuestra posición en Europa y la propia naturaleza de la Unión Europea, por poner unos cuantos ejemplos. Adoran las intervenciones de Macarena Olona, Espinosa de los Monteros o de ese diputado regional de Madrid que trata como a un hombre a una diputada transexual del PSOE. Eso es darles munición gratis. Así puede tacharlos sin más de “fachas”, un mensaje simple hecho para mentes simples. No necesitan más argumentos. Argumentos que, por otra parte, los votantes social-comunistas no entenderían.

Así, el resultado numérico es beneficioso para la izquierda porque VOX les ha servido para dos cosas: primero, solivianta, como decía, a votantes nuevos y ahí están los resultado de la CUP o Podemos en Cataluña para demostrarlo. Y, segundo: sirve para debilitar al Partido Popular porque atrae a sus votantes más derechistas dividiéndolos. Dos por el precio de uno.

Porque el éxito de VOX no está en sus propuestas, sino en su forma de trasmitirlas, su actitud. Las propuestas de VOX, quitando la caspa rancia de sacristía, que es mucha, han sido muchas de ellas defendidas antes por UPYD, por Ciudadanos o por el propio Partido Popular en el que, no se olvide, militó Abascal durante años. La diferencia es la vehemencia, la determinación y la consistencia en el mensaje, que en Cs y PP es muy poca. Y quienes han hecho gala de ella han sido cesados o invitados a irse. En el PP, la sombra de Rajoy es muy alargada y en Ciudadanos aún no han encontrado su camino después de huir de Cataluña.

VOX, siendo un partido constitucional, es demonizado y perseguido como lo son o hemos sido también esos otros partidos. La diferencia es que VOX no se pliega, no se acomoda, no se doblega. Algunos desaparecimos por ser así. Eso no hace a todas sus propuestas mejores, sólo significa que las defiende con coraje, algo digno de apreciar, en contraposición con la oposición de juguete y acomodaticia que están haciendo PP y Cs.

De siempre, las catastróficas políticas de la izquierda han sido contrarrestadas por una mejor gestión económica general cuando llegó el PP al poder. Gracias a ello, pudimos entrar en la Zona Euro, por ejemplo. Las recetas económicas y políticas del centro-derecha tradicional han sido el refugio del votante en 1996 y en 2011, en la confianza de que sabrían reconducir la situación que dejó el PSOE, como así fue en las dos ocasiones.

Pero ahora no es esa la situación. Al PP le están pasando factura sus casos de corrupción y, sobre todo, la blandenguería, la cursilería, la nefasta gestión ante la crisis nacionalista de Aznar, de Rajoy y de Casado. Ahora nos damos cuenta de que no tenían visión de futuro sino de que iban partido a partido, legislatura a legislatura, buscando apoyos donde jamás tenían que haberlos buscado. Desperdiciaron incluso mayorías absolutas que les hubieran permitido implantar las reformas necesarias para un estado más igualitario donde los nacionalistas no tuvieran influencia alguna en el gobierno de España. Pero para eso tenían que sacar la vista de las arcas públicas y mirar al horizonte.

VOX nació ante la pasividad de PP y Cs y el mejor ejemplo son las últimas elecciones catalanas. En el PP de siempre y en el Ciudadanos post-Rivera de ahora, confunden el radicalismo con el extremismo y huyen de ser etiquetados así, como si huir les hubiera servido para algo. Y ese es su verdadero mal.

Porque vamos a descubrir algo aquí que muchos no entienden: ser radical no es ser extremista. No creo que se pueda tachar de extremistas a políticos como el asesinado Gregorio Ordóñez, María San Gil, Cayetana Álvarez de Toledo, Isabel Ayuso , Vidal-Quadras o García Albiol. Pero tampoco a Rivera, Girauta, Rosa Díez, Nicolás Redondo Terreros o Joaquín Lequina. No son extremistas pero sí son todo lo radicales que hay que ser a la hora de proponer sus mensajes, de delimitar sus líneas rojas y de llamar a las cosas por su nombre. Algunos son hasta revolucionarios en sentido estricto, como lo fuimos siempre en UPYD.

Esa radicalidad sí la tiene VOX y por eso está teniendo su éxito. Porque el electorado harto de podemitas y nacionalistas los compara con Casado, Cuca Gamarra o la nueva Arrimadas, que no parece la misma desde que vino de Barcelona a Madrid. Y no hay color, claro.

El problema es que VOX, además de radical es extremista y en seguida que se rasca, aparece la caspa a la que me refería antes, esa que siempre hará que su techo de votos sea más bajo de lo que ellos creen. Un techo que no servirá nunca para desalojar a Sánchez y a sus cómplices. Es muy difícil el trasvase de votos izquierda-derecha con lo que, como mucho, VOX podría ocupar parte del espacio de Cs y PP pero nada más. Y eso nunca será suficiente. Por ello, el sanchismo-podemismo está feliz.

La función de toque de atención de VOX debería funcionar y que nuestro organismo tradicional hoy, o sea, PP, CS y otras agrupaciones civiles incluso de centro izquierda, fueran capaces de analizar correctamente el problema, dejarse los egos en casa, cambiar totalmente de actitud, cosa muy difícil, y administrar las medicinas correctas antes de que ganen los patógenos o de que suba más la fiebre. Los virus nos pueden matar pero es que una fiebre elevada nos mata también. A partir de 42 grados nuestro organismo entra en coma y a los 43 muere.

La solución pasa hoy por una  refundación del centro. Un centro moderno, europeísta, sin lastres carcas, con amplitud de miras, que no significa querer agradar a todo el mundo. Y con dirigentes que sepan que una cosa es negociar y otra rendirse, que planteen las cosas claras a la ciudadanía y una agenda de futuro que incluya confrontar el problema nacionalista con decisión y radicalidad. Que sean comprometidos y  que llamen a las cosas y a las personas por su nombre y que sean capaces de hacer ver al electorado abstencionista el error que comete quedándose en su casa.

Se puede ser de centro y ser radical. Algunos sabemos muy bien lo que es eso pero está claro que otros muchos lo van a seguir sin entender y mientras eso sea así, mal vamos.


lunes, 15 de febrero de 2021

¡QUÉ TENDRÁ LA PRINCESA!

Publicado en Minuto Crucial el 12/02/2021

 

Rubén Darío ya nos dijo que la princesa estaba triste, que había perdido la risa y el color… Pues nada más lejos de la realidad ahora. Nuestra princesa no tiene pinta ni motivos para estar triste ni para perder la alegría ni el color propios de su edad y situación. Eso quisieran algunos...

El anuncio del próximo ingreso de la princesa Doña Leonor en un prestigioso centro educativo de Gales ha levantado rápido de sus asientos a los rufianes y echeniques (permítanme la licencia literaria en este caso) de turno y ha avivado de nuevo la batalla antimonárquica de la progresía lumpen.

Se puede ser republicano o monárquico pero lo que no se puede es ser estúpido. Muchos herederos de Casa Reales europeas se han formado en el extranjero por  el simple hecho de que es una forma inmejorable de adquirir perspectiva y de conocer otras realidades y puntos de vista. Lo que no es de recibo es que un monarca constitucional europeo tenga que tener obligatoriamente la misma educación que Adriana Lastra, por ejemplo, o sea, ninguna.

Al socialcomunismo le gusta mucho uniformarlo todo, igualar, socializar, dirigir todo y hacer tablas rasas. Les encanta decirnos que nuestros hijos son en realidad del Estado y que son ellos los que deben educarlos como quieran. Prefieren a la gente iletrada y, por ello, fácil de manejar. Gente que sólo pueda procesar mensajes cortos, que quepan en una pancarta o camiseta como las que exhiben a veces incluso en el Congreso. Gente que ignore la Historia. Y por ello no quieren ciudadanos formados y, ni mucho menos, un Jefe de Estado bien construido intelectualmente e independiente al que no puedan manejar.  Prefieren a gente inculta, como Maduro, que pasó de conductor de autobuses a presidente de su país y que hace discursos más propios de telepredicador que de estadista.

Se les llena la boca asegurando que defienden los derechos y la dignidad de las mujeres y los niños, pero cuando se trata de una niña de 14 años que no pueden manejar, se tiran todos en tromba a por ella en perfecta formación de ataque.  ¿Por qué? Porque Doña Leonor representa muchas de las cosas que odian.

Por ejemplo, nuestra Historia. Esa que los progres quieren retorcer y manejar a su antojo negando, por ejemplo, la verdadera naturaleza de hechos como el Descubrimiento de América o la conquista de Granada. O cosas que quieren ocultar, como los crímenes de la izquierda en la primera mitad del s. XX en España.

Representa también la Constitución, la misma que Iglesias llamó “papelito” en una taberna  de terroristas en junio de 2013 a la vez, por cierto, que les pedía a los proetarras asistentes que no le “dejaran sólo con los españoles”.

Encarna la futura imagen de una mujer independiente y formada, que accederá a su cargo completamente preparada, dispuesta, con espíritu de sacrificio y con lealtad a las instituciones y a la Ley. Justo lo contrario que todas las mujeres y los hombres que han accedido al poder con el carnet de Podemos, empezando por la Ministra de Igualdad.

Es símbolo de la unidad y permanencia de España y la defensa por igual de los derechos de todos los españoles, algo que desde la izquierda se empeñan en destruir. La izquierda otorga más derechos a unos que a otros y hace lo posible para destruir el Estado nombrando a ministros que, como Iceta, ven 8 naciones dentro de España.

Representa, por último, la transparencia y el respeto por la Ley que significa hoy la Corona en España. Es muy clara la apuesta de Felipe VI en ese sentido y todos estamos seguros de que es lo que transmite cada día a su hija. Para la izquierda y el nacionalismo, la Ley es algo maleable, censurable, criticable y hecha para ser infringida cuando no les gusta. Y pronto tendremos más pruebas de ello con los indultos a los golpistas del “prusés”.

Mal que les pese, España es una de las 23 democracias plenas que hay en el mundo mientras que los países que admira PODEMOS están a la cola de los 189 existentes. Es muy urgente que, para mantener o mejorar nuestro puesto y nuestras libertades, desalojemos a PODEMOS de todos los ayuntamientos, todos los parlamentos autonómicos, del Congreso, del Senado y del Gobierno en todas las próximas elecciones. Nos va la vida en ello porque los únicos afanes que mueven a ese partido, que ha desarrollado metástasis en el PSOE sanchista, es el revanchismo, el insulto y la crispación diarios, el enfrentamiento y la vuelta a las trincheras.

A PODEMOS le viene grande la democracia y aún más grande España. Nos va la vida en expulsarlos lo antes posible de la vida pública antes de que el daño sea mayor.

La sonrisa, la juventud y el entusiasmo de la Princesa Leonor contrastarán siempre con la tristeza, la rabia, la frustración, el olor a viejo y el odio que vemos cada día en los rostros de la izquierda y el nacionalismo rancios que hoy gobiernan en una nación en la que no creen.

Yo apuesto de largo por ella.

 

 

 

FALTABA YO POR ESCRIBIR DE ANDORRA Y DE MESSI

Publicado en Minuto Crucial el 05/02/2021 

Dos veces he estado en Andorra y las dos he pensado que sería genial vivir allí alguna temporada. Eso sí, las dos veces fue sin ver la nieve porque no era la época. Nunca pensé en la posibilidad de establecer allí una residencia porque vivir en Andorra y no saber ni querer esquiar debe ser como vivir en Benidorm y no saber nadar ni gustarte la playa. Pues eso me pasa a mí y por eso no vivo ni en Andorra ni en Benidorm.

Reconozco que me gusta el dinero tanto como al que más, o sea, mucho. Y por eso, y porque sé lo que cuesta ganarlo, lo valoro especialmente. Como he sido precoz en algunas cosas, ya con 16 años, cuando mis amigos estaban fumando porros en el patio del instituto, yo me di cuenta de que es una desgracia que Hacienda te devuelva dinero. Eso significa casi siempre que eres pobre o casi. Desde mi primera nómina (30.000 ptas. en 1980), siempre tuve claro que yo no quería que Hacienda me devolviera dinero. Pero durante años se empeñó en hacerlo ahondando mi sensación de miseria. Pronto me di cuenta de que tenía clientes que pagaban cientos de miles de pesetas al año y tenían casas, coches y todos los lujos con los que yo soñaba entonces, de modo que descubrí las ventajas de engordar la arcas comunes: eso significaría que ganaba mucho. Hacienda no era un problema para ellos así que tampoco debería serlo para mí.

Entiendo que ese es un pensamiento bastante avanzado para la grey que nos rodea en general, que se pone tan contenta en abril o mayo cuando su declaración le sale “a devolver”. Pero es que vivimos entre estúpidos e ignorantes y no me acabo de acostumbrar, oiga. Discúlpenme.

Pues resulta que ni a los “andorranos” ni a Messi la declaración les sale a devolver. “No son comparables”, me diréis. Y tenéis razón. Irse a vivir a Andorra no es un fraude, por supuesto. Y ganar mucho dinero honradamente, tampoco. Hay algún nexo en común pero como son cosas distintas, las trataré por separado.

Que un chaval de menos de 30 años tenga la catadura moral suficiente para dejar de pagar impuestos en su país significa que, como sociedad, hemos fracasado con él en muchas cosas. Lo primero, que no le hemos explicado bien qué significa ser español. Para ellos, ser español debe como pertenecer a una asociación o club del que uno se da de baja cuando quiere.

Y eso es porque no les hemos transmitido ninguno de los valores que significa ser ciudadano de un país único, con una historia y cultura única en su diversidad, y con una ciudadanía que cada día madruga mucho más que ellos para llevar el pan a su casa pero también para pagar mantener nuestros Museos, nuestra Historia, nuestras tradiciones, nuestra Sanidad, nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía, nuestros maestros… En definitiva, para mantener lo que cientos de generaciones nos han legado y han defendido muchas veces con su sangre. Porque ellos creen que España es poco más que una comunidad de “gamers” de la que se entra y sale libremente como si nada. O sea, ser español es un papelito.  Ellos piensan que darse de baja del “club” es no sólo lícito, que lo es, sino honesto. Se equivocan, a mi entender.

Y Messi… Pues no sé qué podría decir de Messi sin usar palabras malsonantes porque hay tela que cortar aquí. Lo primero es recordar que esto no es un asunto sólo de Messi y el Barcelona. A esos niveles, todas esas cifras con igual de escandalosas. El Barcelona no habría pagado 555 millones si no hubiera habido algún otro club capaz de pagar 500, así que esta barbaridad está generalizada. Lo segundo, que las entidades privadas son muy libres de pagar lo que les dé la gana a sus dueños, que en este caso son los socios. Por cierto, yo no entendería ser socio de un club de fútbol (o accionista de una sociedad anónima deportiva) y que el contrato del jugador fuera secreto para mí, que soy el que lo paga. Pero eso es otro asunto.

Una vez dicho eso, lo que voy a criticar no es la cifra, que da por sí sola para un libro, sino la condición humana del protagonista de esto. Me parece de ser muy miserable que alguien que cobra 555 millones en tres años, o sea, cinco “zendales”, nos haya querido robar a todos 4 millones en forma de fraude a Hacienda. Yo quiero hacer un llamamiento a los servicios jurídicos de A.E.A.T y a la Fiscalía para que jamás en este tipo de casos admitan negociaciones que les haga eludir la cárcel a estos personajes. Las penas tienen una función ejemplarizante y el ejemplo que el ciudadano obtiene cuando ve que Messi elude la cárcel con dinero es ese precisamente: que la ley sólo castiga a quien no lo tiene. De hecho, sentencias como esta son un acicate que anima a defraudar todo lo que se pueda.

En conclusión, y como nexo de unión entre ellos, tenemos aquí a un grupo de personas que, haciendo las cosas legal o ilegalmente, comparten los mismos principios: querer contribuir lo menos posible a una sociedad que les ha dado todo en su vida, empezando por su identidad y formación como personas.

De modo que no, no les tengo ningún respeto ni a unos ni a otros. Las excusas que ponen algunos de que eluden el pago a Hacienda porque el dinero se despilfarra a manos llenas por los políticos es eso: excusas burdas, sucias y feas. Lo que hay que hacer, suponiendo que alguno de esos imberbes sepa algo de los presupuestos del Estado, sería intentar conseguir una clase política mejor, que reduzca el gasto superfluo, que priorice la buena gestión, que no enchufe a sus amigos y que sea leal a quienes le pagamos el sueldo.

Y eso no se consigue desde Andorra y, ni mucho menos, queriéndonos robar a todos desde “La Masía”.

 

 

 

 

 

domingo, 31 de enero de 2021

¡ILLA, ILLA, ILLA…!

 Publicado en Minuto Crucial el 29/01/2021

¡Quién nos lo iba a decir a los madridistas! Como todo buen aficionado al fútbol sabe, en el Bernabéu se recuerda cada minuto 7 de los partidos al gran Juan Gómez al grito de “¡Illa, Illa, Illa, Juanito maravilla!”. Y ese grito enlaza las nuevas generaciones con las menos nuevas en una historia común de orgullo, raza, gestas y trofeos.

Ahora ese grito nos lo han expropiado desde Cataluña. Desde el Bajo Ebro al Valle de Arán y desde el Segriá al Alto Ampurdán, resuena el mismo clamor: ¡Illa, Illa, Illa, Salvador maravilla! Las bases del Partido Socialista de Cataluña, asociado con el PSOE, están entusiasmadas ante la llegada de Salvador, su salvador. No parecían suficientes las dotes para el baile de Miquel Iceta. Se necesitaba la capacidad de gestión, altura de miras y responsabilidad que ha demostrado Illa al frente de Sanidad. Así que Sánchez ha jugado un billar a tres bandas en el Gobierno.

Las encuestas parecen aplaudir esa decisión: los ciudadanos dicen que desean premiar la excelsa gestión de Illa al frente de Sanidad y auparlo hasta ese puesto, envidiado en toda España, que permite obtener un sueldo “Nescafé” de 100.000 € durante toda la vida. Illa no merece menos. Otros con menos muertos a sus espaldas lo han ostentado. De hecho, los 8.000 fusilados por Companys son moco de pavo ante los 80.000 muertos hasta hoy por COVID en España bajo el mandato de Illa. Si Companys merece calles y colegios, Illa deberá obtener avenidas, barrios, universidades y hasta que se funde una ciudad con su nombre.

Porque los méritos de Illa no son pocos y deseo detallar unos cuantos:

1.- Según el artículo 14 de la Ley de Salud Pública, corresponde al Ministerio de Sanidad la gestión de alertas sanitarias supra-autonómicas o que procedan de la UE o la OMS. Hay alertas ignoradas por él desde diciembre de 2019 hasta el mismo 8M de 2020 en una clarísima dejación de funciones que debería tener consecuencias judiciales.

2.- Illa declaró en febrero-2020 ante el resto de ministro de Sanidad de la UE que “tenemos suficientes equipos de emergencia frente al coronavirus”.

3.- No se hizo caso hasta el 8M ni de las noticias de China ni de las de Italia, aún más preocupantes por su cercanía. No se cerraron aeropuertos ni fronteras. Sólo se hizo meses más tarde.

4.- Se dejó a las residencias a su aire y a cada Comunidad Autónoma desasistida, de forma que todas iban como pollos sin cabeza. El resultado es la muerte de más de 30.000 ancianos en las mismas.

5.- En ese mismo artículo 14, la Ley de Salud Pública dice que el Gobierno debe velar por que los criterios de las Comunidades sean homogéneos y homologados. Y la mejor prueba de que ello no es así es la enorme diferencia hoy entre los criterios de unas Comunidades y otras para tomar medidas en virtud de un estado de alarma que es una dejación absoluta de funciones, un monumento a la irresponsabilidad de un gobierno homicida.

6.- Illa mantuvo siempre a Simón a pesar de haber fallado en sus previsiones de febrero, haber desaconsejado la mascarilla y, ahora, haber dicho que en España no sería importante la “cepa británica” cuando a la semana siguiente de esas declaraciones ya se prevé que ella sea la responsable del 40 % de los contagios.

7.- Se ha mentido desde siempre en el número de fallecidos y se ha ocultado expresamente toda información que resulte para ellos demasiado gráfica, con el resultado de que se potencia el llamado “negacionismo” cuando los primeros y más negacionistas siempre han estado en Moncloa.

8.-El día anterior al anuncio de su candidatura, mintió a la opinión pública y dijo que el candidato sería Iceta. En cualquier democracia normal, esas mentiras se pagan pero aquí…

Pues con este bagaje de muertes y mentiras en su cartera, Illa se va con la conciencia tranquila y sin remordimientos a capitanear Cataluña con una promesa que ya hizo Sánchez: “No pactaré con independentistas”. El resultado de lo que dijo Sánchez es de todos conocido y similar a lo que ocurrirá en Cataluña, con la diferencia de que es posible que Illa sea el vicepresidente de una Generalidad dirigida por Pere Aragonés. Y eso lo puede hacer sin enarcar siquiera una ceja.

Y la culpa no es suya. Ni siquiera es de su partido, de ninguno de sus cargos ni afiliados. A esos ya los vemos venir y tienen intereses propios en ganar. Muchos de sus sueldos dependen de ello.

La culpa real es del votante. De ese votante al que no le importa que le mientan, que le roben, que le maten a sus familiares y que, además, le digan que lo están haciendo mejor de lo que lo haría “la derechona”. Ese votante, mezcla de burro de carga y papagayo, es el que va a salvar a Salvador, el que va a auparlo a un lugar que ni merece ni está capacitado para ocupar.

Ese votante indocumentado, incapaz, fruto del fracaso escolar, adoctrinado, autoengañado, sin criterio alguno ni formación política, va a salvar de nuevo a Barrabás, como siempre ha sido desde hace 2.000 años.

 

NO ES PAÍS PARA NIÑOS.

 Publicado en Minuto Crucial el 28/01/20121

Nos extinguimos. Así, para empezar. Desde que estamos empeñados en luchar contra Darwin, en envejecer cada vez más, en contra de lo que nos tiene marcado la Naturaleza, en ayudar a hacerlo a personas que en el XIX no sobrevivirían o ni llegarían a nacer, nuestro fin está marcado. Cuanto más nos empeñamos en envejecer, paradójicamente, más pronto desapareceremos. Sólo falta poner fecha y hora. 

 

La sociedad occidental está embarcada en un proceso acelerado de autodestrucción. Y no será por la contaminación, el agujero de ozono o el cambio climático. No. Nuestra extinción se dará porque hemos renunciado a procrear, a perpetuarnos nosotros y a nuestros valores. 

 

Tener hijos, que es el instinto principal de todo ser vivo, no es el fin primordial de esta sociedad, a la vez adolescente y envejecida. Eso lo dejamos para después. ¿Después de qué? Pues después de tener un trabajo mejor, un coche mejor, una posición mejor, de haber “disfrutado de la vida” o  de haber viajado. Luego ya, si eso...

 

Todo ello, en caso de conseguirlo, se hace a una edad en la que ya los niños casi que estorban. No nos apetece apenas jugar con ellos, nos molestan sus cosas, no los entendemos, nos quitan el mando de la tele… O sea, que molestan. Así que, con uno o dos ya vamos bien servidos. Por no hablar de lo que gastan… 

 

Porque eso sí: para haber tenido tan pocos hijos, hemos construido una sociedad volcada por y para los adolescentes. Occidente es una extensión de Disneylandia. Tener un niño es tener una espita de dinero abierta día y noche porque hay miles de reclamos diarios que los tienen como diana y que convierte a un niño en un artículo de lujo.

 

Así que, por unas cosas o por otras, hemos decidido tener menos. En una envejecida Europa, España es la más anciana. Tenemos la tasa de natalidad (1,23 hijos por mujer) más baja del mundo occidental. Eso no cubre ni la “tasa de reposición”. Ha bajado un 30 % en 10 años y sigue en la misma línea. Pero esa es la media, porque, como todos sabéis, en España y el resto de Europa hay etnias y nacionalidades que superan con mucho esa tasa. Gente que no ve un problema el pensar quién mantendrá a sus hijos porque tienen muy claro quién lo hace. Lo tiene tan claro como ustedes y como yo. Tenemos un “alien” en nuestras entrañas presto para salir de nuestro estómago y devorarnos a todos mientras estamos viendo Netflix cómodamente y disfrutando de nuestro Matrix.

 

Está claro que hay más de una causa para no tener hijos. La de la comodidad me parece casi delincuencial pero no así otras. Entiendo perfectamente que haya gente que no se considere capacitada para tenerlos. Merecen mi aplauso y mi reconocimiento mucho más que los “alien” a los que me refería antes, cuyo instinto es expulsar hijos al mundo como las setas expulsan esporas.

 

Como muestra de lo que deberíamos hacer ya, en Alemania se otorga una ayuda por hijo de 200 €/mes hasta los 18 años. Y en Noruega se puede reducir la jornada laboral un 25 % hasta los 8. Eso, con ser mucho más que en España, sigue siendo insuficiente. 

 

Hace falta un Plan de fomento de Natalidad a trabajadores que incluya mayores permisos de maternidad, reducciones de jornada pagadas en parte por el Estado. Y tiene que incluir gastos de guarderías, libros de texto gratis, comedores escolares más subvencionados o planes obligatorios a partir de la edad escolar para inserción en el mercado laboral con trabajos comunitarios remunerados durante un tiempo si no decidieran seguir estudiando. Incluso viviendas sociales compartidas para jóvenes hasta que se puedan emancipar del todo. Y todo ello en medio de una reforma integral de la Educación.

 

Hay que fomentar como sea el nacimiento de hijos y subvencionar su crianza, educación e inserción laboral.

 

¿Cuál es la alternativa a no hacerlo? En España ya hay más perros censados que niños menores de 15 años. Porque la primera consecuencia de no tener hijos es la soledad. Y con ella vienen las “locas de los gatos” y demás subproductos.

 

Pero esto no es todo. Por no hubiese ofendido ya a los suficientes colectivos, voy a hacerlo con otro: creo que el número de hijos habidos debería ser un factor a tener en cuenta en el cálculo de las pensiones. Ya sé que me diréis que una persona sin hijos paga más impuestos. Pero es que tenemos un sistema de pensiones de reparto, o sea, el dinero que cobramos de la pensión no es el pagamos en su día sino el que pagan ahora los que trabajan. Si no tenemos hijos, las pensiones nos las pagarán los hijos de los demás, los que se sacrificaron para sacarlos adelante, renunciando en muchos casos a todo aquello a lo que no renuncian los que no los tienen.

 

Si no nos ponemos a ello ya mismo, creo que pronto conoceremos al Rómulo Augústulo de nuestra época.