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sábado, 31 de octubre de 2026

La Europa sumisa

Publicado en Minuto Crucial el 20/10/2026

Los recientes y devastadores disturbios que han incendiado las principales ciudades de Francia no son un estallido social espontáneo, sino el síntoma terminal de un colapso político y de seguridad largamente anunciado. El país galo, antaño faro cultural y democrático de Occidente, proyecta hoy la preocupante imagen de una Francia sumisa: un Estado institucionalmente paralizado, incapaz de imponer el orden en sus propias calles y rehén de un modelo de gestión migratoria fallido que ha erosionado profundamente la cohesión nacional. Las impactantes imágenes en varias ciudades no sólo francesas de vehículos ardiendo, comisarías asaltadas, comercios saqueados y agentes de las fuerzas de seguridad desbordados por el vandalismo urbano son el resultado acumulativo de décadas de permisividad y ceguera ideológica ante flujos migratorios masivos y descontrolados.

Este declive es el precio directo de un tratamiento secular displicente hacia movimientos violentos y extremismos ajenos a la cultura europea. Durante décadas, la diplomacia francesa exhibió una desconcertante tolerancia, sirviendo de santuario geográfico para los comandos del terrorismo de ETA en su momento o acogiendo con calculada pasividad al Ayatolá Jomeini en los meses previos a su revolución islámica en Irán en 1979. Aquella condescendencia geopolítica ha regresado hoy convertida en un bumerán interno: el Estado acaba pagando en carne propia la complacencia histórica ante doctrinas radicalmente opuestas a la legalidad y a los valores republicanos, tolerando que se instalen dinámicas de confrontación en el corazón de sus barrios.

Durante años, las élites políticas y culturales impusieron el dogma del multiculturalismo como una verdad incuestionable, bajo la falsa premisa de que la disolución de los controles fronterizos no afectaría la seguridad ni la identidad del continente. Según esa doctrina fallida, el bienestar social y democrático europea es capaz de integrar por si sólo y sin problemas a quien quiera venir, sea de donde sea. Hoy, esta quiebra identitaria se manifiesta de forma nítida tanto en la diplomacia internacional como en el escenario urbano. Las políticas comunitarias, y de manera muy marcada la francesa, orientadas hacia el reconocimiento del Estado de Palestina, sufren una paradójica réplica en sus propios vecindarios. Las muchedumbres arrinconan por completo la bandera tricolor francesa para ondear de forma masiva y exclusiva banderas palestinas. Este fenómeno evidencia que amplias zonas del territorio se han transformado en guetos autogobernados en los que la ley de la República ha sido de facto expulsada, siendo sustituida por códigos culturales, políticos y religiosos que rechazan frontalmente la soberanía del Estado que los acoge.

Este espejo de composición social en Francia debe servir como una advertencia inmediata e ineludible para España. Pretender que los flujos migratorios masivos e ilegales procedentes de África son plenamente integrables en el tejido social es un ejercicio de ceguera voluntaria que ignora las diferencias estructurales de los marcos de convivencia. Ya lo advirtió con asombrosa lucidez el rey Hassan II de Marruecos en su célebre entrevista televisiva de 1993, al afirmar categóricamente que los marroquíes jamás se integrarían verdaderamente en Europa. El monarca alauita señalaba entonces que sus súbditos podían adoptar las costumbres externas de los países europeos, pero sus raíces, su fidelidad religiosa y sus estructuras mentales profundas permanecerían indisolublemente ligadas a su origen. Si el propio jefe de Estado y líder espiritual de una de las principales comunidades emisoras reconocía la imposibilidad sociológica de esa asimilación cultural, resulta temerario que los Gobiernos occidentales sigan ignorando sus palabras en aras de una utopía integradora inexistente.

En la raíz de este problema se encuentra la complicidad activa de la izquierda política continental. La izquierda, obsesionada con la ingeniería social, el colectivismo identitario y la captación de nuevos caladeros de votos entre las minorías descontentas, ha actuado como el principal valedor del descontrol fronterizo. Ha justificado y amparado la delincuencia habitual bajo el paraguas del victimismo social y la opresión sistémica, tachando automáticamente de xenófoba cualquier voz técnica que exigiera orden, legalidad o el control de los flujos de entrada. Al desarmar ideológica, jurídica y penalmente al Estado, esta corriente ideológica ha entregado el control de los barrios a la marginalidad y el caos urbano.

Por tanto, las fronteras y el principio de autoridad no se debilitan solos. En Europa opera un entramado interno que actúa como una auténtica quinta columna dedicada a erosionar la soberanía nacional desde dentro. Este conglomerado está firmemente integrado por ciertas ONGs de rescate marítimo —que con frecuencia operan en la frontera náutica como colaboradores necesarios de las redes criminales de tráfico humano—, partidos políticos radicalizados de corte populista, asociaciones subvencionadas con dinero de los contribuyentes y medios de comunicación que blanquean sistemáticamente la violencia urbana mientras imponen el dogma buenista migratorio. Juntos, debilitan la aplicación de las leyes migratorias y persiguen judicial y mediáticamente a los agentes del orden que intentan contener los disturbios.

Este escenario de fractura y polarización social interna representa el caldo de cultivo idóneo para que potencias extranjeras busquen desestabilizar la Unión Europea. Rusia ha identificado con precisión quirúrgica esta profunda vulnerabilidad occidental. Utilizando sofisticadas campañas de desinformación en redes sociales, medios estatales multiplataforma y ejércitos de bots automatizados, el Kremlin se dedica activamente a amplificar los incidentes violentos, exacerbando el conflicto civil y erosionando la confianza pública en las instituciones democráticas occidentales. Su objetivo estratégico es evidente: desgastar internamente a las naciones de la UE y propiciar el auge y la consolidación de líderes políticos y partidos abiertamente contrarios a mantener la ayuda económica y militar a Ucrania. Este fenómeno de repliegue geopolítico y fragmentación ya se ha consolidado en Gobiernos como los de Hungría y Eslovaquia, y amenaza ahora con replicarse con fuerza en las principales potencias del bloque, como Alemania y la propia Francia.

Frente al colapso palpable de una Francia sumisa, emerge la paradoja de quienes buscan instrumentalizar políticamente el caos desde las instituciones. El partido “La Francia Insumisa”, liderado por el veterano político comunista Jean-Luc Mélenchon, ha adoptado una posición abiertamente condescendiente y alentadora frente a los disturbios callejeros. Con arengas públicas que evocan de forma constante la "toma de la Bastilla" y discursos parlamentarios que legitiman la acción destructiva presentándola como una respuesta social comprensible ante supuestos abusos de las fuerzas del orden, el bloque radical de izquierdas busca capitalizar el malestar e insurrección en las banlieues. No obstante, los análisis y proyecciones de opinión pública apuntan a un severo efecto bumerán. Mientras Mélenchon polariza el debate hacia los extremos para asegurar su supervivencia política, el profundo temor social y la indignación de la clase media ante el vandalismo se perfilan como el impulso definitivo para que las fuerzas de la derecha soberanista y conservadora consoliden su camino hacia el Elíseo en las próximas elecciones presidenciales, reconfigurando por completo el mapa político europeo. Esto podría mover al electorado de centro hacia la derecha en las elecciones presidenciales más polarizadas de la Historia de Francia.

Ante el evidente abismo institucional que consume a nuestro vecino, España debe despertar ante su propia realidad. Con una inmigración desbocada que satura los servicios públicos, que agrava el problema de la vivienda y desafía la seguridad ciudadana, episodios críticos como la invasión migratoria de Ceuta constituyen una severa llamada de atención que ya no se puede ignorar. La pasividad actual pavimenta el mismo camino de sumisión transitado por Francia. Nuestras próximas elecciones representan una última oportunidad democrática para actuar con firmeza, exigir un control fronterizo real, endurecer las penas contra el vandalismo e implementar planes de remigración. El voto ciudadano debe ser la herramienta definitiva para detener la erosión de nuestra soberanía antes de que el caos galo se apodere definitivamente de las calles españolas. Hay opciones políticas capaces de ello. Sobre todo si, como parece que están haciendo, se unen en lo fundamental. Sólo falta que los votantes de centro derecha no caigamos en la división, el letargo o  la confianza. La izquierda no lo hará.

viernes, 16 de octubre de 2026

EL MOTORISTA

Publicado en Minuto Crucial el 08/10/2024

Hace poco se le recordó a Sánchez el paralelismo entre el nombramiento de Escrivá como gobernador del Banco de España y la anterior designación de un ministro para el mismo cargo. Resulta que el precedente más inmediato está en el franquismo, lo cual ya no nos parece ninguna sorpresa en cuanto a los comportamientos de Sánchez. El mismo tinte totalitario estamos viendo en el nombramiento de los máximos directivos de organismos y empresas públicas. Son ya decenas los que están ocupados por amigos y afines al “gran jefe”.

Pero no es el único parecido, aunque sea importante. Otra cosa en la que también se parece Sánchez a Franco es en el motorista. Los más viejos del lugar recordamos a ese personaje entrañable que, procedente del Pardo y portador del cese firmado por el Generalísimo, llegaba al ministerio de turno para comunicar oficialmente al titular que dejaba de contar con la confianza del Jefe del Estado.

Pues bien, en vísperas del 41º Congreso Federal del PSOE, que se celebrará en Sevilla en noviembre, el motorista de Sánchez está haciendo horas extras. Para empezar, ya se lo ha mandado oficialmente a Luis Tudanca, secretario general del PSOE de Castilla y León. A Tudanca le han suspendido el proceso de primarias para el congreso regional del partido con la excusa de que debe esperar al citado Congreso Federal. En la práctica, esto significa que Sánchez necesita más tiempo para montar otra candidatura que podría estar encabezada por la ministra de Igualdad, alguien más afín al Jefe. Y no es que Tudanca no lo sea, que lo fue desde antiguo, sino porque lo que busca Sánchez no es afinidad, sino seguidismo incondicional y eterno. Resulta que Tudanca, en lo referente al “cuponazo catalán”, ya ha mostrado su oposición, por lo que ha sellado su destino en el PSOE castellanoleonés.

La próxima parada del motorista, más o menos declarada, está más cerca de Moncloa. Juan Lobato padece el “síndrome de Madrid”, del que adolece no solo él, sino todo el PSOE de la Comunidad y de la capital de España. Dicho síndrome se llama inutilidad. Y es que aquí da igual que pongan como candidato a Lobato, a Lobezno o al mismísimo Deadpool. Madrid ha sido un cementerio electoral de líderes socialistas desde 1991 en la capital y desde 1995 en la Comunidad. Pero no es el fracaso lo que más duele a Sánchez, como veremos más adelante: Juan Lobato, al igual que Tudanca, también ha mostrado tímidamente sus reservas con el “cuponazo” y con la amnistía, y eso es digno de que Sánchez le envíe a un ejército de motoristas. Así que, como suele decirse, a Lobato le están segando la hierba bajo los pies. Como ya dejé escrito, el muñidor de todo lo que pasa en Madrid es Rafael Simancas, fervoroso sanchista, por lo que es seguro que ya esté maniobrando para colocar al casi nonato Lobato donde no moleste y nombrar al enésimo fracasador oficial en Madrid.

El caso de Lambán es singular porque no va a necesitar motorista, pero casi. Lambán dejará el cargo, sobre todo por motivos personales, en el próximo congreso autonómico. Pero, si no lo hiciera, de todas formas sería defenestrado porque su oposición a las políticas de Sánchez es muy sonada. En cualquier caso, la guerra en Aragón está declarada, ya que las federaciones de Teruel y Zaragoza son “lambanistas” y la de Huesca es “sanchista”. Es casi seguro que el oficialismo presentará como candidata a dirigir el partido en la región a la ministra Pilar Alegría. Como sabemos, el Consejo de Ministros es el mayor creador de empleo de España.De aquí salen más puestos de trabajo que desde los servicios regionales de empleo.

Y luego tenemos dos casos singulares, los de Barbón y García-Page. Lo que los hace especiales es que ellos son, junto con Illa y Chivite, los dos únicos presidentes autonómicos que le quedan al PSOE. García-Page es aún más singular porque es el único que lo hace con mayoría absoluta y es más crítico con ciertas políticas de Sánchez que Barbón. Ellos se sienten fuertes porque ganan las elecciones, lo que los hace diferentes a Sánchez, que, aunque es presidente, lo es habiendo perdido. Y si Sánchez odia a los que disienten, aún odia más a los ganadores, sean de otros partidos o del suyo propio. Pero, en estos dos casos, no le va a servir con el motorista; es muy probable que tenga que comerse estos dos sapos, que en sus feudos no parecen tener contestación. Pero no hay que alarmarse: lo de Barbón y García-Page es disidencia controlada. Son utilizados por el sanchismo como pretexto para poder decir que en su partido hay democracia interna y libertad de expresión. La prueba es que ninguno de los dos ha osado montar una candidatura alternativa. A los dos se les va la fuerza por la boca.

De modo que el 41º Congreso Federal del PSOE será, pues, muy “a la búlgara”, es decir, con solo un candidato ungido y aclamado por los delegados, con un previsible 97,5 % de los votos. Se repetirán las imágenes de los socialistas en pie, rompiéndose las manos en aplausos, con María Jesús Montero al frente como “clap” oficial. Desde Sevilla, una vez uniformizada aún más la dirección del partido, se extenderá el sanchismo reverdecido hacia todas las “casas del pueblo” de España, enviando el mensaje conciliador de “o estáis con Pedro o estáis contra el partido”. Y, la verdad, hay pocas “Numancias” dentro del PSOE.

Aún no se han dado cuenta de que, presidiendo solo cuatro autonomías, sin el control del Senado y con la gran mayoría de las grandes ciudades en manos de la derecha, el poder ejercido por el PSOE lo es solo por delegación temporal de los comunistas y nacionalistas, es decir, de los enemigos de España. Han formado una sociedad simbiótica perfecta en la que saben que, sin el otro, no tienen vida. Por tanto, lo que nos ha de preocupar a los españoles es, sean cuando sean las próximas elecciones, esperar para darle un mensaje muy claro a Sánchez en las urnas: que se vaya. Somos nosotros los que tenemos que mandar un motorista a Moncloa. Tendremos que hacerlo para exigirle que saque su colchón de allí y nos deje a los españoles levantar la economía, la educación y la democracia. Y para fortalecer la unidad, el respeto y el orgullo por nuestra historia y por nuestros valores, así como la credibilidad internacional de España.

viernes, 26 de abril de 2024

La fábrica de Rajoy

 Publicado en Minuto Crucial el 25 de abril de 2024

Desde 2017, no ha cesado la izquierda política y mediática de decirlo: Rajoy fue una fábrica de independentistas. Se le critica que su negativa a dialogar con el independentismo le dio unas alas que no tenía. Y eso, claro, ayudado por la sentencia del Tribunal Constitucional que en 2010 había declarado inconstitucionales 14 artículos de ese Estatuto que había dicho Zapatero que iba a aceptar tal como llegara del Parlamento de Cataluña.

¡Qué malo fue el Partido Popular negándose a sentarse y dialogar! A tratar sobre la forma de desmontar el Estado en Cataluña, la manera de expulsar el castellano de allí y los mecanismos necesarios para efectuar una retirada precipitada de todo vestigio español en Cataluña, como la de Zapatero de Irak. Al fin y al cabo, ¿qué le costaba aceptar que la nación catalana siempre ha sido una colonia más de Castilla, que el español es allí una lengua impuesta y que no hay buen catalán que no escupa siempre en dirección a la Puerta del Sol? Pues esta monserga repetida por el PSOE, la ultraizquierda y los nacionalistas de todo pelaje nos la hemos tragado desde entonces muchas veces sin analizar lo que hay detrás. Es el mismo mensaje que nos trasladaron ETA y sus satélites: “La culpa es vuestra por estar aquí. Idos o someteos y nadie saldrá herido. Intolerantes, que sois unos intolerantes.”

Sin embargo, con Sánchez, ahora reina el diálogo y todo es felicidad. Ahora se crean mesas bilaterales, cumbres con mediadores, canales permanentes de comunicación, se les entrega la gestión de Cercanías, se indulta a los “presos políticos”, se impulsa el uso del catalán en Bruselas, se anulan delitos en el Código Penal, se amnistía… Y ya no hay ninguna tensión. Todo es una balsa de aceite. Bien es cierto que no se puede estudiar en castellano en Cataluña, que el Presidente de la Generalidad boicotea al Rey, que los parlamentarios nacionalistas nos recuerdan que “la gobernabilidad de España les importa un bledo”…  Pero, ¿qué son esas gotitas en un océano de concordia, de paz y de entendimiento? Y si hiciera falta, se les entregaría la Agencia Tributaria y la Justicia. Todo sea por la distensión. Eso detendrá sus exigencias y ya no pedirán la independencia, ¿verdad? Y es posible porque, como ha dicho Fernando Savater, lo que quieren los nacionalistas no es salir de España sino que España salga de sus territorios que, en la práctica, es aún mejor para ellos.

Pero volvamos a la “fábrica” y vamos por territorios: Resulta que, en 2016, durante el mandato de Rajoy, los diputados nacionalistas en Galicia fueron 20 (eso, si sumamos el BNG y En Marea, una escisión suya que acudió a las urnas con Izquierda Unida y Podemos). Ahora el BNG tiene 25 diputados. También en 2016, en el País Vasco, PNV y Bildu consiguieron 46 asientos. Hoy son 54. Y en Cataluña, en 2017, Junts, ERC y CUP sumaban 70 diputados, con Ciudadanos como primera fuerza. Hoy son 74.

De modo que, como se ve, la táctica sanchista de la cesión continua favorece el auge del nacionalismo. Eso, impulsado con la importantísima acción que lleva realizando a pico y pala el sistema educativo en esos territorios, especialmente en País Vasco y Cataluña, donde se educa en el odio a todo lo que signifique España, en un discurso lleno de mentiras y manipulaciones. Y, por supuesto, con la intervención inestimable de los medios locales, públicos y privados, regados con dinero público de forma conveniente.

Nos urge echar al sanchismo, que es mucho más que el propio Sánchez. Urge echar al PSOE, urge tomar las medidas legales para impedir que el Gobierno de España dependa alguna vez de partidos regionales que nos odian y urge reformar el Título VIII de la Constitución para dejar de parir en las escuelas generaciones de nacionalistas envenenados de odio que un día, que cada vez veo más cercano, decidan levantar barricadas, tomar las armas y llevarnos a otra catástrofe.

Cara al sol

Publicado en Minuto Crucial el 7 de febrero de 2024

 Os voy a hacer una confesión: a mis casi 60 años, habiendo padecido la malvadísima educación de Franco, yo jamás canté el “Cara al sol”. Nadie nunca me invitó, incitó y, ni mucho menos, me obligó a hacerlo.  Ni a mí ni a ninguno de mis compañeros. Ni siquiera lo hicieron cuando me enseñaron con 7 u 8 años  las bases de la Historia y Cultura españolas con el “Libro de España”, versión adaptada del francés 'Le tour de la France par deux enfants' que se venía usando, con varios cambios, desde 1928 y hasta bien entrados los ’80, ya en democracia.

En él, dos niños huérfanos de un padre requeté y exiliados durante la Guerra Civil, vuelven a España tras la contienda y la recorren para encontrarse con su tío. En ese periplo se empapan de historias patrióticas que ensalzan los valores culturales tradicionales y cristianos.

Lo más remotamente parecido a una imposición “fascista” fue rezar un Padrenuestro a primera hora del día en 4º de Primaria, en 1973, y lo más facha que me inculcaron entonces fue el amor a España y el respeto por los demás. Algo intolerable, por supuesto…

Y nada más. Quizás fue porque estudié en un colegio público de Madrid dirigido por comunistas, como siempre me gusta recordar. Sí, digo comunistas, en tiempos de Franco. Todos lo sabían y a ninguno de los padres de los alumnos pareció importarle jamás. Qué fascismo más extraño había entonces…

Así que me resultaría cómica, si no fuera demencial, la alusión al “Cara al sol” que hace Sánchez comparándolo con el bodrio infumable que vamos a enviar a Eurovisión. Es una pena que entre la atención médica que recibe en Moncloa no se encuentre la psiquiátrica. Estoy seguro de que el diagnóstico sería jugoso.

El presidente lleva tiempo deslizándose por la vertiente podemita. No me extraña que Podemos esté desapareciendo, como si hubieran estado en el “Chasquido” de “Avengers, Infinity War”. Gran parte de sus electores se dieron cuenta de que votar a Sánchez es más útil para ellos que hacerlo a Iglesias. Igual que en Cataluña muchos de los votantes de ERC prefirieron votar a Sánchez por el mismo motivo.

La motosierra de Milei va contra un Estado mastodóntico, ladrón  y opresor. La motosierra del Gobierno de Sánchez y SUMAR es contra la democracia, la igualdad y la unidad de España.

La idiotez de comparar el “Cara al sol” con el “Zorra” del Nebulossa es propia, como se ha visto por los apoyos que tiene, de esa gente que cree que reivindicar la “zorrez” es moderno y empoderador para las mujeres pero el que hubiera chicas en las pistas de la F-1es carca y casi, casi, prostitución. Curioso, por cierto, que tanto expresen sus ganas de prohibir la prostitución cuando se ha visto que en el PSOE hay muchos de sus mejores clientes.

O sea, que a Pedro Sánchez no le gusta esta letra:

Cara al sol con la camisa nueva
que tú bordaste en rojo ayer,
me hallará la muerte si me lleva
y no te vuelvo a ver.

Formaré junto a mis compañeros
que hacen guardia sobre los luceros,
impasible el ademán,
y están presentes en nuestro afán.

Si te dicen que caí,
me fui al puesto que tengo allí.

Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz
y traerán prendidas cinco rosas:
las flechas de mi haz.

Volverá a reír la primavera,
que por cielo, tierra y mar se espera.

Arriba escuadras a vencer
que en España empieza a amanecer.

Como dije al principio, nunca canté el “Cara al sol” pero resulta que su letra es digna de figurar entre los mejores himnos. Resalta valores como el sacrificio, el patriotismo, el compañerismo, el amor, la responsabilidad, la entrega, la esperanza… Cosas que jamás una canción tan infame como “Zorras” podría siquiera sugerir.

En cambio, él y sus progres ven estupendo y modernísimo esto:

“Si salgo sola soy la zorra
Si me divierto la más zorra
Si alargo y se me hace de día
Soy más zorra todavía.”

Es un texto que más parece escrito en los años ´80, cuando hubo muchísimas canciones transgresoras y modernas, mucho más que ésta, y que no conllevaban que una recua de politiquillos, intoxicadores a sueldo y asociaciones progres subvencionadas las utilizasen para insultar a los demás. Además, entonces sí estaba justificado, y mucho, cualquier avance social. Hoy esto es extemporáneo, falsamente reivindicativo y muy pretencioso. Es sencillamente basura elegida y alabada por indocumentados que creen que “ataca al sistema” cuando cada vez está más claro que el sistema son ellos.

Tras las primeras dudas de la organización de Eurovisión, parece que su letra a va ser aceptada tal y como está. El titular de RTVE de esta noticia no podría ser más elocuente: “La canción ‘Zorras’ es apta para representar a España”.

Y es verdad. Así es ahora mismo porque refleja exactamente en lo que nos hemos convertido. Nos va a representar estupendamente.


Roméu, un héroe ucraniano

 Publicado en Minuto Crucial el 1 de abril de 2022

Hace un mes visité Sagunto. En su centro histórico, en la plaza del Cronista Chabret, vi el monumento al saguntino José Romeu y Parras, del que reconozco con pesar que desconocía su historia. Picado por la curiosidad, visité la Wikipedia y me encontré con un héroe que defendió nuestro país con su sangre en la invasión napoleónica. Uno más de los muchísimos que lo hicieron. Habiendo en nuestra Historia tantos personajes así, a los que, para nuestra vergüenza, desconocemos en una parte y despreciamos en otra, es cada vez más indignante la insistencia de muchos en borrarnos como nación, en despreciarnos como cultura y en denigrarnos como sociedad.

Estos héroes no aparecen en las películas de Almodóvar y los suyos porque esos subvencionados apátridas sólo muestran lo que les conviene. Tienen que pintarnos como una sociedad negra, despreciable, cobarde y sucia y para eso retratan a marginales, escoria, basura, revanchistas y sectarios. O sea, son gente despreciable que se retrata a sí misma a la perfección. En realidad, lo que están haciendo es ponerse un espejo delante y decirnos que lo que se refleja ahí somos nosotros pero no es así, son ellos mismos. Nos engañan y, encima, gastándose nuestro dinero en alfombras rojas.

Nuestra Historia está llena de personajes como Romeu. Con todos los defectos imaginables. Como todas, nuestra nación ha sido capaz de engendrar héroes como él, que, viniendo de una familia acomodada, que podría haber huido con su dinero a América evitando a Napoleón pero prefirió quedarse y pelear por su país hasta dar la vida por él. ¿Acaso no estamos asistiendo ahora a eso mismo en Ucrania? Porque lo de Ucrania es la historia más repetida en la Humanidad: la de un tirano genocida empeñado en ensanchar su imperio aplastando a sus vecinos. Y estas situaciones hacen aflorar héroes y patriotas. No aparecen en los tiempos de paz, como no aparecen los buenos marinos en mares en calma. Pero en momentos de zozobra, sí surgen los Zelenski o los Romeu. Como también surgen los Putin o los Iglesias. Mejor dicho: éstos provocan la zozobra. 

Porque hoy tenemos aquí a una quinta columna dispuesta a mentirnos, como siempre, diciendo que luchan por la paz cuando lo que desean en verdad es la rendición de Ucrania bajo la bota rusa. El mismo Iglesias reconoció haber cobrado de la televisión de Putin y eso está grabado en un video que demasiada gente ignora. ¿Qué más hace falta para que los miles de aborregados votantes de Podemos sepan que son, en realidad, cómplices del mayor genocida vivo que existe hoy? ¿O la cosa es peor y es que, en verdad, lo saben y colaboran en ello?

Romeu, después de perder y, sobre todo, ganar batallas contra los franceses por todo el Reino de Valencia e incluso Madrid, Albacete o Cuenca, fue traicionado por uno de los suyos, el cainismo de entonces de la quinta columna afrancesada, y apresado en la serranía valenciana. El gobernador de Valencia, Mazzuchelli, le envió a través de uno de los suyos una petición de que se uniera a su causa, pero Romeu contestó: “Diga Ud. a su general que Romeu es un español, y un español que nació en Sagunto”. Muchos no esperan que sugieran en España, en situaciones extremas, más que borregos cobardes y acomodados pero, si esa situación llegara, les esperarían muchas sorpresas.

miércoles, 2 de febrero de 2022

NO A LA GUERRA… O SÍ

 Publicado en Minuto Crucial el 26/01/2022

Esto es lo que ahora toca de nuevo leer y oír. Y lo exhiben impúdicamente como si los demás estuviéramos sedientos de sangre. Lo hacen con esa superioridad moral que da el no saber nada de Historia o no haber entendido una línea de lo que leyeron.

 Hemos llegado a tal punto de estupidez que consideramos igual al que inicia una guerra que al que se defiende, al que amenaza que a quien pide ayuda con él. Todo el mundo alaba a quien sale en defensa en la calle, a veces teniendo que usar la violencia, de una mujer agredida o de un niño maltratado pero, cuando se trata de defender a un país de otro, la cosa cambia. Especialmente si se tiene más querencia por el agresor que por el agredido, claro.

 El "no a la guerra" encierra ignorancia o sectarismo. En los peores casos, ambas cosas. Unos pretenden creer que son buena gente pidiendo que se dialogue con Putin. Como si fuera lícito pedir a un violador llegar a un acuerdo para que viole menos. Dialogar con Putin, dicen...

 Como si se pudiera dialogar con quien fue miembro convencido del KGB en la comunista República Democrática Alemana, de la que Alberto Garzón tiene camisetas. Como si se pudiera dialogar con quien ordenó la intervención con gas letal en el asalto checheno al teatro moscovita de Dubrovka, en 2002, causando la muerte de más de 100 rehenes. Como si se pudiera dialogar con quien impuso su autoridad a sangre y fuego en la misma Chechenia o no dudó en atacar a Georgia para defender su posición en Osetia del Sur. O de quien no dudó en apoyar al régimen Sirio no sólo contra el Estado Islámico sino contra la oposición.

 Y qué decir del Putin que ordenó ocupar en 2014 Crimea saltándose el acuerdo de mayo de 1997 por el que Rusia y Ucrania reconocían respetar su integridad territorial. O del que ordenó asesinar a periodistas y opositores para dejar la prometedora “perestroika” de Gorbachov y Yeltsin en un vago recuerdo, sustituyéndola por una tiranía disfrazada. Putin no dialoga, sólo impone. Nunca ha habido democracia en Rusia y ahora tampoco.

 Pues este es el personaje que sale beneficiado por los occidentales buenrrollistas del “no a la guerra”. Por esos que creen vivir en un mundo de Disney donde los derechos se protegen solos y que basta con decir esas cuatro palabras mágicas o tocar el “Imagine” al piano para que los tanques rusos vuelvan a sus bases.

 Esos fieles aborregados están dejándose llevar por gente como Pablo Iglesias o Enrique Santiago, el Secretario General del PCE nada menos, que no dicen que apoyan a Rusia porque incluso a ellos les da vergüenza ser tan claros sino que prefieren también proclamar lo del “no a la guerra” para pastorear así a los imbéciles que les creen. Como si Enrique Santiago, defensor de las asesinas FARC, tuviera alguna credibilidad o no conociéramos sus querencias por regímenes tiranos como Cuba, Venezuela o Nicaragua.

 Decir hoy “no a la guerra” es abandonar a Ucrania a los pies de Putin, es ignorar que la cobardía nunca conquista derechos. Ser neutral hoy es mantener el papel que en su día sostuvieron quienes cedían territorios a Hitler y firmaban  tratados con él pensando que así lo amansarían.

 “Si vis pacen, para bellum”. No se puede ser neutral cuando un hombre pega a una mujer en la calle y no se puede ser neutral cuando Rusia amenaza a Ucrania. Si cedemos, mostraremos de nuevo la legendaria debilidad europea que tantos males causó. Urge una posición de fuerza de la OTAN y la UE que no se quede sólo en palabras. Urge un envío coordinado y masivo de tropas a Ucrania, así como a las repúblicas bálticas y a Polonia a defender sus fronteras porque las fronteras de Ucrania son las nuestras. Si no las defendemos allí, algún día las tendremos que defender aquí. En algún momento hay que plantarse para no ser aplastado y ese momento tiene que ser hoy.


martes, 21 de diciembre de 2021

Ni Contigo ni sin ti.

Me van a perdonar si salgo un rato de la macropolítica y entro en la política de cercanías o distancias cortas. Si dejo de hablar del presidente del Gobierno, de sus socios o de la oposición y, con las gafas de cerca puestas, hablo del gobierno municipal del lugar en el que vivo, La Pobla de Vallbona, un agradable pueblo de 26.000 habitantes a 20 Km de Valencia. O no, porque a lo mejor resulta que hablo de lo mismo de siempre solo que con menos ceros. Quizá es que los protagonistas tienen otros nombres, pero los mismos defectos. Bueno, que no lo sé… Yo se lo cuento y ustedes juzgan, que ya son mayorcitos.

Resulta que en las últimas elecciones municipales se presentó aquí el partido “Contigo somos democracia” o, simplemente, Contigo. Este partido empezó, por ahorrar líneas, como un aluvión de desertores de otros como Ciudadanos, UPYD, alguno del PSOE, partidos locales, etc. Cogieron lo peor y más rastrero de cada casa en general. En algunos casos recauchutaron gente que había abandonado UPYD y luego Ciudadanos, o sea, dobles graduados en traición, culos de muy mal asiento, escasa firmeza de ideas y unas concentraciones tan altísimas de autoestima como escasas de vergüenza. Con estos mimbres, se lanzaron a por el voto “de centro” en muchos lugares, aprovechando el hueco dejado por esos dos partidos principalmente. Y con esas premisas, aquí pusieron como mascarón de proa a un chaval del pueblo, de entonces unos 20 años, que tiene detrás un entramado familiar y social suficiente como para obtener 600 votos, cantidad necesaria para conseguir una concejalía aquí.

Dicho y hecho: en 2019 sale elegido Jaime Ruix en las listas de Contigo. Y CUPO, un partido local desideologizado, centrado originalmente en urbanizaciones, pasa de dos concejales a uno, en parte también por estos votos perdidos. Gran éxito de la familia y amigos antedichos. Pero fracaso para el centrismo, como ahora se verá. La concejalía de Ruix no resultaba necesaria para la formación de la mayoría, compuesta principalmente por Compromís y PSOE, en las antípodas ideológicas de un partido como Contigo, además de CUPO. Pero hete aquí que el niño salió “bizcochable”, o sea, receptivo a las tentaciones. Así que es nombrado sorpresivamente parte del gobierno municipal como concejal de Movilidad, Fallas y Juventud. O sea, concejal de fiestas y el que cambia de sentido las calles, pinta carriles bici y gestiona el bus municipal, algo de una dificultad titánica al alcance de muy pocos. Resultó así que un partido nacido de la centralidad política se coaliga aquí con los nacionalistas del peor pelaje y exaltadores de la diversidad como arma política para sus fines separatistas.

Ejemplo de ello fue, por ejemplo, una de sus intervenciones más vergonzosas en el Pleno Municipal, en la que, como respuesta a la petición por parte de VOX de que las señales de tráfico, además de en valenciano, se rotulasen en castellano (propuesta que también hicimos desde UPYD años atrás con el rechazo del nacionalismo), el niño en cuestión contestase que no hace falta rotularlas en castellano porque “las señales ya las entiende todo el mundo con el pictograma”. De haber tenido yo ocasión, le habría recriminado que tratara de imbéciles a los valencianoparlantes que, por lo visto, cree él que no entienden el pictograma y hay que explicárselo en su idioma.

Hago un inciso más personal para decir que hace algo más de un año (mi memoria no es lo que era como para precisar más ni tampoco quiero hacerlo), se puso en contacto conmigo un dirigente de su partido a nivel nacional, interesado en si yo estaría dispuesto a colaborar con ellos de alguna manera porque tenemos ideas coincidentes. Dicha persona, de trato cercano y muy razonable, me merece todos los respetos.

Mi respuesta fue, desde luego, que no, por varias razones. La primera es porque tienen al mando a personajes abyectos como José Enrique Aguar, ex del PSOE y de Ciudadanos, tránsfuga de profesión y arribista cum laude, que intentó sin éxito entablar relación en su día con UPYD. Se nos colaron algunos, pero ese no. La segunda, porque, como dije al principio, es un partido trufado de gente así: rebotados de mil y un sitios, sin ningún proyecto que no sea el personal y con una mano constantemente en el bolsillo empuñando una navaja abierta. La tercera es porque estoy bastante hastiado de la participación política activa. En su día, en UPYD obtuvimos 900 votos en este pueblo en unas elecciones europeas y luego ese esfuerzo se ha ido en toda España por el desagüe del conformismo o los cantos de sirena. El votante decidió abandonar la racionalidad y castigar una opción como la nuestra, integradora, europeísta, fresca, democrática, centrada en lo común, alejada de victimismos y divisiones artificiales y profundamente honesta y regeneradora. Así que me siento bastante poco motivado para luchar por quienes no quieren luchar por sí mismos y tragan, una tras otra, con todas las mentiras sentimentaloides que se lanzan desde casi todos los partidos actuales.

Y la cuarta y última, porque conocía perfectamente la situación de su partido en esta localidad y la deriva que Jaime Ruix había seguido, encaminada desde el primer día a hacer de mamporrero del nacionalismo. De hecho, le dije a la persona que me llamó, y creo que son palabras textuales, que “vuestro concejal aquí es más de Compromís que los de Compromis” y que no entendía cómo habían elegido a este personaje para encabezar su lista. El hombre, al que no citaré por razones evidentes, no tuvo más remedio que darme la razón en todo prácticamente porque estaba bien enterado de la situación aquí y en toda la provincia de Valencia.

Pues bien, resulta que el niño ha salido, como era previsible, otro culo de mal asiento y, ¡oh, sorpresa!, se ha convertido en tránsfuga. O sea: abandona el partido pero no la concejalía ni el sueldo que ello conlleva, sueldo que se han aumentado dos veces en esta legislatura. No debería decir que me alegro, pero es que resulta que sí que me alegro. Me encanta tener razón, no puedo evitarlo. Y más en ciertos casos. El niño en cuestión, con todas sus huestes, ha abandonado el partido con armas y bagajes porque dice que no quiere “estar supeditado a una ideología nacional”. Como si pudiese existir municipalismo sin política nacional, sin visión de estado y sin defensa de derechos comunes. Como si pudiese uno centrarse en reformar su casa cuando el edificio en el que se encuentra está siendo desmontado y destruido cada día por los mismos que reforman tu casa.

Así que anda pensando en constituir una agrupación de electores, otro partido local (la puntilla para CUPO, por si no tenían bastantes problemas), presentarse en coalición con otro (no puedo adivinar con cual…) o lo que sea.  Lo que sea con tal de seguir chupando del bote, que es lo que cierta gente no puede dejar de hacer una vez ha visto el color del dinero. Así que, señores, con todos estos datos, ahora juzguen ustedes si la traición, la mentira, el ansia de poder o la sumisión al nacionalismo centrífugo y antiespañol es un problema nacional, autonómico o local. Yo creo que es todo ello junto, pero… ¡qué sabré yo!


martes, 13 de octubre de 2020

LA BURUNGANDA POLÍTICA.

Publicado el 9/10/2020 en Minuto Crucial.

 

Escuchando a Cayetana Álvarez de Toledo, lo primero que uno hace es reencontrarse con un discurso medido, trabajado, culto, rico en matices y en vocablos cada vez menos oídos en un político casi desde los lejanos tiempos de Castelar. Como, por ejemplo, la palabra abulia. Es la usada por ella para calificar la actuación del gobierno de Sánchez en relación a la pandemia tras la finalización del estado de alarma. Dice la Real Academia de la Lengua que abulia es pasividad, desinterés y falta de voluntad, así que está utilizada aquí con toda propiedad.

Pues esa abulia también es la que hace que, de forma persistente, casi uno de cada 3 españoles decida no votar nunca en las elecciones generales. En las últimas, el partido ganador obtuvo un 28 % de los votos. Pero resulta que hubo un 33 % de abstención. O sea, sólo votó el doble de personas de las que no lo hicieron. El PSOE convenció a sólo 18 de cada 100 personas con derecho al voto. Y con esos mimbres como base, tenemos el gobierno que tenemos. Me dirán que los demás convencieron a menos aún. Pues claro: ese es el problema.

El poder de decisión de esa tercera parte de los ciudadanos que se quedaron en su casa es mucho mayor que el de los que votan a cualquiera de las opciones políticas. Repito: se quedó en casa 1 de cada 3 y votó al PSOE menos de 1 de cada 5. Los abstencionistas son los que han contribuido en mayor medida a formar el gobierno que tenemos ahora. Dicho más claro: el gobierno que tenemos es el elegido por los abstencionistas para dirigir España, lo vean ellos así o no.

Yo nunca me abstuve desde que pude votar por primera vez en 1982. Me parece inmoral. Es muy conocida la frase de Platón: “el precio de desentenderse de la política es dejarse gobernar por los peores hombres”. Y eso es lo que me parece la abstención, una forma de sacudirse las pulgas y dejarlo todo en manos de los demás. Demás, por cierto, a los que luego exigen que lo hagan bien, como si un abstencionista tuviera derecho a hacer esa exigencia. Yo, para empezar haciendo amigos, les niego ese derecho.

La principal razón esgrimida por el abstencionista es la de que “todos los políticos son iguales”. Eso les ha venido muy bien a los que realmente sí son “iguales” y  deja poco margen para los que luchan cada día por el bien común, sean del partido que sean. Incluso para los que hay así dentro de los grandes partidos, que son bastantes, por otra parte y que son confundidos pronto con los demás por ese electorado muchas veces ovejuno.

Sí, he dicho electorado ovejuno. Y lo reitero: ovejuno, borreguil, adocenado, incapaz, adoctrinado, analfabeto políticamente y no sólo políticamente. Gentes cuyos conocimientos de política se resumen en lo que cabe en tres o cuatro camisetas y pancartas. Decir que el votante nunca se equivoca es como decir que el cliente siempre tiene razón: una falsedad capciosa. Y si el votante se equivoca, el abstencionista se equivoca aún más. Siempre.

Los abstencionistas que no votan porque dicen que no hay ningún partido que los represente del todo parten de una base equivocada. Nunca vamos a compartir todas las ideas de ningún partido. Y si así fuera, sería señal de que estamos equivocados y no meditamos lo suficiente. No encuentran a un partido ideal pero, a la vez, muchos están convencidos de, entre los  7.500 millones de personas que hay en el mundo, haber encontrado a su media naranja con la que coindicen en todo…  A veces exigimos demasiado y a veces, demasiado poco.

Esa abulia la alimentan los malos políticos con sus narcotizantes discursos ideologizados y populistas; con su corrupción; con su falta de interés en los problemas reales; con su tendencia a crear otros donde no los había y con su lejanía del electorado…. Unos con su altanería prepotente y otros con su comportamiento barriobajero. En definitiva, con su burundanga diaria que adormece, que cansa al electorado, que lo anestesia.  Con eso atraen a votantes incapaces y radicales y expulsan a gente moderada que, de buena fe, acaba creyendo que no hay ni puede haber nadie que vele por los intereses de todos.

Concediendo, por tanto, a los abstencionistas que no hay ningún partido con el que nos identifiquemos del todo, siempre tendremos alguno con el que lo hagamos más que con los otros, aunque haya cosas en su programa que nos disgusten. Incluso, que nos irriten. A mí me pasa incluso con el mío. Hay que hacer una personal escala de valores y votar siempre por el menos malo porque si ese no nos gusta y no le votamos, lo más fácil es que gobierne el más malo. Ese que sí se va a dedicar a hacernos la vida imposible del todo.

La postura de quedarse en casa en demasiado cómoda. No compromete, no nos señala, no nos identifica… A menudo el abstencionista se sube a un atril real o virtual y empieza a dar lecciones sobre lo mal que está todo y que nadie lo soluciona. Y pretende que lo arregle un partido al que no ha votado sin recordar que a ese partido lo ha formado y mantenido gente que no piensa como él.

El voto hoy no es como el voto en 1986 o en 2000, por ejemplo. Aquí no están ya en juego sólo políticas relativamente cercanas en el espectro político, separadas por unos pocos grados en el hemiciclo. No están en discusión medidas moderadas, modernas, europeas, más o menos sociales, más o menos liberales, más o menos socialdemócratas... No está en liza hoy decidir de qué color queremos las paredes o si ponemos venecianas o cortinas en las ventanas como sí lo estuvieron desde 1978 hasta 2004, con la llegada del infame Zapatero. Están en juego hoy los fundamentos básicos de nuestro Estado de Derecho. Están en peligro la mera existencia de España y nuestras libertades. Con un gobierno parasitado de comunistas, que ha desembarcado a los suyos en el CIS, el CNI, la agencia EFE, RTVE o la Fiscalía, que quiere hacer lo mismo en la Justicia y defenestrar la Corona, están en peligro esas libertades que nunca vimos en riesgo desde 1978, a pesar de los embates sanguinarios de los terroristas que se empeñaron en ello.

Una canción de ‘Celtas Cortos’ dice: “Si en España el aumento del paro / ya va por el tercer millón / y si el campo se va a la mierda / y el poder huele a corrupción, / tranquilo, no te pongas nervioso, / tranquilo, majete, en tu sillón.”  Pues, de momento, estamos a punto del cuarto millón y hay mucha gente demasiado tranquila…

Hago un llamamiento al abstencionista para que deje de serlo, para que se ponga en pie y haga un esfuerzo por distinguir el grano de la paja. Por identificar los verdaderos problemas que tenemos y quiénes los han creado y los alimentan y así poder expulsarlos definitivamente de la vida pública.

Una vez nos hayamos vacunado contra ellos, una vez tengamos fuera de la política a los extremistas, a los violentos, a los revanchistas, a los falsos, a los mediocres, a los corruptos… entonces, cuando ya los cimientos mismos de nuestra casa no corran peligro, como ahora pasa, será posible volver a decidir entre todos de qué color pintamos la escalera o si cambiamos el ascensor.

Cuando hagan hecho ese esfuerzo, para ellos supremo, espero que ya nunca deje de importarles quién nos gobierna.

lunes, 5 de octubre de 2020

EL FRAUDE ELECTORAL

Publicada el 2/10/2020 en Minuto Crucial


Casi 40 años llevamos con el mismo sistema electoral. Una Ley Orgánica de 1985 que otorga el mismo poder de decisión a 34.000 turolenses que a 129.000 madrileños es de todo menos justa.

 

Con ella se beneficia a partidos que tienen mucho poder en provincias poco pobladas, aunque fuera de ellas no pidan el voto o ni siquiera los conozcamos. Se favorece así la división entre españoles al hacerles ver la utilidad de partidos locales que defiendan “lo nuestro” en lugar de nacionales que defiendan lo de todos. Dividir, enfrentar, buscar o inventar agravios es rentable electoralmente para esas formaciones. O sea, el sistema favorece a los más grandes y a los locales. Locales que luego chantajean a los grandes para obtener más beneficios para sus terruños.

 

No es comprensible que en el Congreso, donde se toman decisiones que afectan al conjunto de los españoles dentro de las atribuciones que tiene, haya formaciones locales. No tiene ningún sentido que un partido local de Cantabria decida la política de inversiones del Estado en la vecina Asturias o en Canarias. Para que los partidos locales decidan lo que les compete existen las autonomías o el Senado.  Aunque lo mejor que se puede hacer con el Senado es cerrarlo por inútil, pero eso es otra cuestión.

 

Es por esto que los partidos de ámbito nacional que no tienen muchos votos concentrados en ningún sitio están claramente perjudicados. La mayor parte de los apoyos recibidos por esas formaciones son inútiles para obtener escaño y causan entre el electorado desaliento y frustración.

 

Fue siempre claramente el caso del PCE-Izquierda Unida y, sobre todo, de UPYD, primera formación que pidió el cambio de Ley Electoral. De los 310.000 votos que recibió este partido en 2008, su única diputada por Madrid obtuvo 132.000. Los demás, obtenido en el resto de España, fueron a la basura. Y en 2008 fue aún peor: de la cantidad de 1.143.000 votos de toda España, en Valencia y Madrid, lugares en los que obtuvo 5 escaños, les votaron 421.000 personas. Por tanto, más de 700.000 votantes vieron como sus papeletas servían para papel reciclado, en el mejor de los casos. 700.000 personas cuyo esfuerzo fue en vano. Con esta Ley, cualquier otra iniciativa política de similar corte e implantación está condenada al fracaso y eso lo saben muy bien los partidos viejos.

 

De hecho, ahora también este problema lo sufren Ciudadanos y VOX pero no llevan tampoco visos de obtener nada aunque propongan un cambio.

 

Nunca se interesaron en ello ni el PP ni el PSOE porque creían ambos que iban a aprovecharse de su fuerza más o menos homogénea en toda España o que, en el peor de los casos, iban a compensar suficientemente su vacíos en algunas comunidades con un apoyo masivo en otras. Hasta ahora no les va mal del todo pero ya empiezan a ver los problemas de no tener suficiente implantación en Galicia, País Vasco o Cataluña, por ejemplo.

 

El PSOE, en concreto, anda más atareado en modificar el Código Penal para indultar a los golpistas, como ha dejado entrever el ministro de Justicia, o en  introducir una Ley de Memoria Selectiva. O también en ir recortando las alas a la Corona para hacernos creer que es un órgano inútil o contraproducente y preparar el terreno para el derribo de la monarquía, como ya lo hicieran en 1931.

 

Tenemos un sistema de listas cerradas que se lleva muy bien con la falsa democracia interna de los partidos, en la que el que se mueve no sale en la foto, como ya nos advirtió Alfonso Guerra en un ataque súbito de sinceridad. Los partidos se aseguran de que los que están en puestos de salida son adeptos al régimen, con años de servilismo demostrado y, a ser posible, que nunca hayan hecho nada fuera de la política. Así, como Tom Cruise en “La tapadera”, se ven envueltos en una trama de la que no pueden salir y de la que depende su forma de vida, bastante agradable en muchos casos.

 

Hay notables excepciones de personas que tienen amor propio y se van, incluso dejando el escaño. Casi todas esas excepciones son no sólo criticadas por sus propios partidos, siempre con saña, sino que se ha conseguido que también la opinión pública las vea de forma negativa, cuando son el resultado de un ejercicio de rebeldía contra ese sistema cerrado de poder y una denuncia que debería servirnos para rebelarnos también contra él. También aquí se nota la infantilidad y el analfabetismo político de buena parte del electorado.

 

La reforma, por tanto, más urgente pasa por tres puntos: hacer que todos los votos cuenten lo mismo; que no se puedan presentar al Congreso formaciones locales y que haya un sistema de listas abiertas.

 

Tampoco estaría de más estudiar si la circunscripción electoral debe seguir siendo la provincia o ampliarla a la Comunidad Autónoma. En ningún caso soy favorable a las circunscripciones uninominales, que sólo supondrían un agravamiento del problema al favorecer a caciques populistas locales. Estas propuestas, de llegar al Congreso alguna vez de nuevo, caerían en saco roto mientras no se produzcan profundos cambios internos en el PP y en el PSOE.

 

Del primero de ellos, tras la salida de Cayetana Álvarez de Toledo, ya podemos irnos despidiendo. Su posibilidad de aglutinar de nuevo los votos de centro derecha se difumina cada día porque ellos mismos se encargan de cortarse las alas. Y del PSOE, que está desembarcando a los suyos en RTVE, en la Fiscalía, en la Agencia EFE, en el CIS y en todos los órganos reguladores y creadores de opinión y que va más por la vía guerracivilista de enfrentamiento continuo que por la de mejorar la calidad democrática, no esperamos nada bueno.

 

Los defectos de nuestra democracia se podrían suplir con políticos con visión de Estado, sentido del deber y preocupación el futuro a largo plazo. Nada más distinto a la realidad actual.

 

Vivimos una democracia a la que están empezando a tirarle las sisas y los sastres que hay no saben bordar ni coser sino poner parches.

sábado, 26 de septiembre de 2020

EL ORO DE FERRAZ

Publicado en Minuto Crucial el 25/9/2020


Hace unos años fue noticia la imposición de diversas condecoraciones militares a la Virgen, en algunas de sus diversas advocaciones,  por parte del entonces ministro de Interior con Rajoy, Jorge Fernández Díaz.

Lo estrambótico de ello en un estado aconfesional como el nuestro acaparó diversas críticas bastante razonadas en el sentido de que no son admisibles semejantes ceremonias en una sociedad como la actual.

 Pero ese reconocimiento a un ente para muchos inexistente y, desde luego, inocuo, es algo casi naif comparado con el que quiero citar hoy: el PSOE de Canarias nombró en enero pasado a Juan Negrín, expresidente de la República y Ministro de Hacienda, fallecido en 1956, Presidente de Honor del partido. Otra condecoración a alguien que tampoco existe.

 Si de la Virgen, los no creyentes no podemos decir que haya hecho cosas buenas ni malas, no se puede decir lo mismo de Juan Negrín, que de todo hizo.

 En 1936, la reserva de oro de España era la cuarta mayor del mundo. Con Negrín como Ministro de Hacienda al inicio de la guerra, y bajo sus órdenes, 510 toneladas de oro fueron sacadas del Banco de España y trasladadas principalmente a la URSS, pero también a Francia. Con ellas se pagaron las armas de Stalin, los aprovisionamientos de las milicias republicanas y, por supuesto, el exilio de muchos de sus dirigentes tras la contienda.

 El envío del oro a Moscú tuvo varios efectos: produjo una devaluación inmediata en la peseta por la falta de garantía de la moneda y una crisis económica a sumar a la bélica; no obtuvo los beneficios deseados que sí hubiera tenido si se hubiera trasladado a países más transparentes y fiables económicamente, como EEUU o Gran Bretaña y, por supuesto, ayudó a prolongar la guerra y, después, a alargar la posguerra al dejar al destrozado país sin reservas con las que poder reconstruirse de forma más rápida.

 Esas 510 toneladas de oro, al precio de hoy, equivaldrían a unos 27.000 MM de euros, 5000 más de lo que costó el rescate a Bankia.

 Estoy seguro de que el nombramiento como Presidente de Honor no lo ha sido por la actuación en sus últimos años. Negrín aportó, según algunos historiadores, alguna documentación que obraba en su poder para justificar los envíos y ver si así el nuevo Gobierno podía reclamar al menos parte de ese oro. Vano intento, por supuesto, pero le serviría, supongo, para redimir sus culpas ante su propia conciencia.

 A Negrín lo expulsó el PSOE, ya en el exilio, por desavenencias con Indalecio Prieto, pero le rinde honores hoy. También lo hace todos los días a Largo Caballero, que dejó escrito que su modelo de socialismo era el de Unión Soviética y que habría que llegar a él aunque fuera de forma violenta, palabras que no se recuerdan nunca en los homenajes que se le hacen en el Cementerio Civil de Madrid, donde está enterrado, junto a una avenida que lleva su nombre.

 Como también reconocen la labor de la condenada y condenable Junta de Andalucía del PSOE, implicada en el atraco de 680 MM de euros a las arcas públicas. No en vano, el PSOE sigue apoyando la honradez de Chaves o Griñán y Sánchez ha nombrado a dos de sus consejeras como vicepresidenta y ministra. El caso de Montero, premiada con el Ministerio de Hacienda tras arruinar las cuentas de Andalucía, sería risible si no fuera dramático. Como vemos, la predilección del PSOE por este tipo de personas, que tanto y tan mal han hecho por la economía española, no es anecdótica sino una constante.

 El PSOE, como los Lannister, siempre paga sus deudas, aunque sea tarde. Desde el Banco de España hasta los ERE, pasando por  los intencionadamente olvidados casos Flick o Filesa, nunca han dejado de correr ríos de oro por la calle Ferraz.

 Oro público siempre, claro. O sea, el nuestro.

sábado, 19 de septiembre de 2020

LA GALLINA DEL PINAR.

Publicado en Minuto Crucial el 17/9/2020


El pasado mes de noviembre, el presidente Sánchez, con mucha sorna, se preguntaba en una entrevista de quién depende la Fiscalía General del Estado, para afirmar “¡pues ya está!” cuando el periodista le contestaba que era del Gobierno.

 

Pues eso, que ya está. Algunos lo acaban de descubrir ahora, parece ser, y se llevan las manos a la cabeza.

 

En 1992, Felipe González nombró a Eligio Hernández Fiscal General. Apodado desde sus tiempos de lucha canaria como “el Pollo del Pinar”, ya había ocupado cargos en la administración socialista. Desde el principio fue cuestionado por irregularidades en el procedimiento y denunciado por sus propios compañeros a través de nada menos que tres asociaciones profesionales. Cesó en 1994 y en 1996 el Tribunal Supremo confirmó la ilegalidad de su nombramiento, por supuesto, ya sin ningún efecto práctico. La Justicia deja de serlo cuando no llega a tiempo.

 

Esta figura, clave en nuestro ordenamiento jurídico, siempre ha estado cuestionada por la forma arbitraria de su nombramiento a cargo del Gobierno en solitario. Elegir a una persona más por afinidades políticas que por sus capacidades profesionales ha sido la norma con todos los gobiernos desde el ’78. Del PP y del PSOE.

 

Cuando creíamos que nada podría superar el caso de Hernández,  llega 2020 y el Gobierno nombra nada menos que a su ministra de Justicia como Fiscal General del Estado. Y es cuando recordamos las palabras de Sánchez de unas semanas atrás. En estos momentos en los que hay tantas causas importantísimas pendientes en la Justicia, como la corrupción del PP y del PSOE o el ya maloliente asunto del “prusés”, nombrar a una persona “de la casa” parecía más necesario que nunca para este Gobierno.

 

A estas causas, se han sumado ahora los asuntos de la posible corrupción en Podemos y, por supuesto, las denuncias presentadas contra el Gobierno motivadas por el Covid-19.

 

Y claro, el nuevo fichaje no ha defraudado. Esta firme candidata al premio Zamora de este año está parando todos los balones que llegan a su portería: las demandas presentadas por la autorización de las manifestaciones del 8-M,  las denuncias contra miembros del Gobierno  en la gestión de la pandemia y las investigaciones sobre Podemos. Un auténtico pulpo bajo los palos.

 

El astronómico sueldo de 120.000 €/año, mucho mayor que el de ministra, lo tiene bien ganado. La Fiscal General del Estado se ha mostrado como una eficacísima Abogada Particular del Gobierno.

 

El nombramiento está recurrido por el Partido Popular ante el Tribunal Supremo pero, dada la experiencia citada al inicio, da igual cual sea su resolución. Ésta se producirá dentro de 2 ó 3 años, con Delgado sustituida, y no tendrá ningún efecto, ni siquiera electoral, ante unos ciudadanos anestesiados por el Covid-19 y la crisis económica y embelesados con el eterno espantajo de Franco.  O sea, a Sánchez el fichaje de Delgado le va a salir más rentable que al Real Madrid el de Cristiano Ronaldo.

 

Y tampoco son estos recursos al Supremo la solución al grave problema de politización del sistema judicial, que ha sido denunciada recientemente por el Consejo de Europa como “el talón de Aquiles de la Justicia española”.

 

Desde UPYD siempre hemos pedido una real y urgente despolitización y dimos ejemplo renunciando, cuanto estábamos en el Congreso, a participar en el mercadeo en el que ahora están inmersos los partidos: el de acordar los peones que nombra cada uno en el Consejo General del Poder Judicial. También para la Fiscalía General queremos otro sistema que dependa mucho más de los profesionales y mucho menos de los políticos.

 

Así sería muy difícil asistir al bochorno de ver a un reciente miembro del Poder Ejecutivo influir tan groseramente en la Justicia.

 

Por cierto, el “Pollo del Pinar” apoyó en enero a Dolores Delgado y manifestó que su nombramiento es un acierto de Sánchez.

 

Hay halagos que son auténticas condenas.

sábado, 12 de septiembre de 2020

ESTE GOBIERNO ES IMPRESCINDIBLE

Publicado en Minutocrucial.com el 4/9/2020

Un compañero de trabajo, mi admirado y recordado Paco de Jaén, repetía a menudo aquello de que “el cementerio está lleno de gente imprescindible”. Lo decía de esa gente que se cree importantísima: empresarios o ejecutivos, altos o medianos, que no toman casi vacaciones o que nunca se van del todo, quedando siempre atentos al teléfono; maridos que creen que sin ellos su casa sería una catástrofe; empleados que guardan celosamente secretos de su empresa pensando que así se hacen más valiosos para sus jefes o jugadores de fútbol que creen que su club es grande gracias a ellos, entre otros.

Pues sí, el cementerio está lleno de ellos, así como de grandes jefes de estado, victoriosos generales, políticos de todo tipo, líderes religiosos y sociales… Gente que se ha ido y ha sido sustituida por otra y de la que a veces no queda ni el recuerdo.

Y ministros.  Pero eso no pasa con este Gobierno, en el que todos y cada uno de sus miembros y miembras son del todo imprescindibles, pero de verdad. No sé qué haríamos sin ellos pero también es verdad que unos más que otros. Porque quizá haya ministros contingentes pero hay algunos que son absolutamente necesarios.

Por ejemplo, Manuel Castells es el ministro de la UNED, que es la única universidad que depende del Estado. Las demás, como reconoció él mismo el 23 de abril, fecha en la que ya le perdimos la pista, ni siquiera lo hacen de las comunidades autónomas sino que hemos hecho de cada universidad casi una taifa, algunas de ellas con más superficie que el Estado del Vaticano y cuyo rector merecería el título de Jefe de Estado, que a veces tiene el poder de convocar o no a las Fuerzas de Seguridad o colocar a sus amigos y parientes.

El verano de Castells está siendo largo. Y ahora van y le ponen una reunión justo cuando acaban de operarle y a la que no ha podido ir, claro. A ver si al próximo trimestre, hombre…

También podemos hablar de Garzón. Poner a un comunista en Consumo es como poner a Gandhi como Capitán General del Ejército. No hay ningún gobierno realmente comunista (China no lo es, por mucho que lo parezca) en el que el consumo se haya convertido en el motor de la economía y se haya regulado de modo que beneficie a la población. Al contrario, en todos se ha deteriorado la vida y han conseguido que Cuba importe azúcar; Venezuela, gasolina y Corea del Norte… se muera de hambre. Algunos, como dice aquel chiste sobre el matrimonio, acabaron bien, como los de la RDA, Polonia o Rumanía, por ejemplo.

Garzón dejó escrito que el modelo de consumo cubano es el “único sostenible y tiene un alto desarrollo humano”. No podemos decir que nos oculte sus intenciones, desde luego. Pero de luna de miel se fue un mes a la capitalista Nueva Zelanda y se compró un piso de 200.000 € a las afueras de Madrid. Todo ello muy comunista… Y hay que tener en cuenta que el consumo es competencia, en su mayoría, de las entidades locales: comunidades y ayuntamientos. O sea, con que hiciera un horario de 9 a 13, lunes y miércoles, le sobraría tiempo.

Podría seguir con todos y cada uno de estos imprescindible pero hoy acabaré con Pedro Duque porque el espacio en un artículo, al contrario que el estelar, no es infinito. Duque se ha quedado con Ciencia e Innovación.  Si decíamos que Castell es el ministro de la UNED, de Duque podríamos decir que es el ministro del CSIC, Centro Superior de Investigaciones Científicas y algunos institutos más, como el CIEMAT, que no es poco, pero que tampoco dan para un ministerio.

En épocas pasadas, y hasta la Transición, estaba la figura del ministro sin cartera. De hecho, el tercer Gobierno de Suárez, en 1979 tenía 24 ministros, sólo uno más que éste, seis de ellos sin cartera. Como ahora, más o menos.

 Lo curioso es que estos casi ministros cobran lo mismo que la ministra de Defensa, la de Hacienda o la de Exteriores, qué sí son competencias exclusivas estatales.

Teniendo en cuenta que estamos entre los estados más descentralizados de la Unión Europea, en el que tenemos 17 sistemas sanitarios desconectados informáticamente entre sí, 17 sistemas educativos o varias policías autonómicas y estatales con funciones a veces solapadas y con dificultades de comunicación, aún es difícil pensar qué haríamos sin alguno de estos 23 ministros.

Ojalá no nos falten nunca.