lunes, 17 de febrero de 2020

DESPLAZAMIENTO HACIA EL ROJO.

En Astronomía, se denomina corrimiento hacia el rojo al aumento de la longitud de onda que experimenta la luz que emite un objeto en relación con la que se recibe en el punto de observación. Se debe al progresivo alejamiento entre ambos cuando este se produce. Este llamado "efecto Doppler" es aplicable a cualquier otra radiación; el sonido, por ejemplo.

Pues bien, este mismo "desplazamiento hacia el rojo" se lleva dando en el PSOE desde que Zapatero llegó al poder pero, sobre todo, se ha reforzado con Sánchez.

Hay quien no se explica ahora por qué se ha producido el cese de Fernando Garea al frente de EFE, la primera agencia de noticias en español y la cuarta del mundo. Pues la razón se debe a ese fenómeno físico: con cada nombramiento, cada acuerdo, cada elección de colaboradores, Sánchez se va alejando de lo que había sido el PSOE desde 1979 hasta 2004: un partido nacional, internacionalista, defensor de la democracia occidental y de las instituciones salidas en España de la Transición. Y va poniendo poco a poco millones de años luz de distancia de modo que a este PSOE ya no lo reconoce ni la madre que lo parió. O sí, porque, la verdad, cada día se va pareciendo más al partido prosoviético que fuera fundado en Casa Labra por Pablo Iglesias Posse y, sobre todo, al de Largo Caballero, que soñaba con una dictadura como la de Stalin.

En ese alejamiento, ya acabó de lapidar a los críticos irredentos, como Leguina o Rodríguez Ibarra y asimiló o compró a los tibios acomodaticios, como Susana Díez, Fernandez-Vara o García Page y a los no suficientemente rojos, como el propio Garea. 

En principio, Garea no es precisamente un facha peligroso. Venía nada menos que de cofundar el diario izquierdista Público y de ser adjunto a la dirección de El Confidencial, además de haber estado en El País hasta 2017. Pero es que a Sánchez no le valen sólo los "rojos". Le valen nada más que los rojos manejables. 

Y ahí es donde Garea no da el perfil exigido por el todopoderoso Secretario General. En su toma de posesión en 2018, Garea dejó dicho lo siguiente: "Creo en un periodismo crítico y así lo he intentado ejercer siempre y, si al acabar mi mandato alguien se siente molesto, me gustaría que fuera antes el poder quien esté molesto con mi gestión que la oposición. Creo que es la esencia de un medio público". A quién se lo ocurre. Lo raro es que haya durado tanto.

Y esa es la explicación: el poder se ha sentido molesto, por supuesto. El poder que lo nombró necesita que el presidente de EFE sea alguien a quien poder llamar a cualquier hora del día para decir cómo y cuándo hay que dar, ocultar, exagerar, tergiversar o, directamente, inventar las noticias. Se necesita que EFE sea, como el CIS, un órgano de propaganda al más puro estilo goebbelsiano. Goebbles decía que "toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada". Y eso es hoy el grueso de las noticias, polémicas, tertulias o columnas vistas y oídas en los medios de hoy: simpleza de bajo o muy bajo nivel.

¿A quién se le ocurre pedir la "desgubernamentalización" de EFE? Pues sólo a alguien que, como Garea, valore tanto la independencia de la labor periodística y sus propios principios como poco a su cargo al frente de la agencia.

Garea estorbaba y, en ese corrimiento hacia el rojo, a Sánchez no le han faltado candidatos. El mejor lugar para encontrarlo sigue siendo el Grupo PRISA, por supuesto. Olvidando que el propio Garea ha hecho más por la igualdad y el feminismo dentro de EFE que nadie, el gobierno en pleno y el propio Grupo Prisa se han apresurado a resaltar que la sustituta, Gabriela Cañas, es la primera mujer al frente de la Agencia. ¡Cómo no! Y con eso, nos quieren poner la venda para que no veamos que, en realidad, Cañas será un títere a las órdenes del Rasputín de la Moncloa, Iván Redondo, muñidor y mano derecha e izquierda de Sánchez, y quien no sabemos si ya se habrá podido quitar el collarín tras la reverencia al incapaz Torra. La misma reverencia que, día sí y día también, exigirá a Gabriela Cañas y a cualquier otro nombramiento de los suyos.

Conquistadas hace tiempo, con la complicidad tontorrona de Rajoy, las televisiones privadas, es ahora la casi siempre prestigiosa agencia EFE la siguiente ficha de dominó en caer a los pies del felón. Y no es cosa menor, como diría el propio Rajoy.

El plan de "corrimiento hacia el rojo" de Sánchez es muy claro, ha dado varios pasos y le quedan bastantes más que dar aún hasta que olvidemos que alguna vez algún poder o contrapoder en España no dependió del Ejecutivo. El siguiente es conquistar el Poder Judicial que, por supuesto, no tiene visos de ser despolitizado, como sería lo deseable y nos han pedido desde la UE repetidas veces. Y  también como viene pidiendo, por cierto desde siempre UPYD, Unión, Progreso y Democracia. El único escollo en este paso es la mayoría necesaria de 3/5 para la renovación del CGPJ. 

Eso, mientras no encuentre una manera más o menos legal de sortearla, claro. Y me da a mí que con la experiencia que le han aportado los ministros de Podemos, más experimentados en crear asambleas y tribunales paralelos, encontrará más pronto que tarde esa manera.



sábado, 18 de enero de 2020

LA OPINIÓN DE HITLER SOBRE EL "PIN PARENTAL".

Mi artículo de hoy es bien sencillo porque no lo voy a escribir yo. Lo dejó escrito Adolf Hitler. Esto, queridos lectores, es lo que escribió Hitler sobre la educación de los jóvenes y el papel del Estado en ella:

"Una de las tareas primordiales del Estado y de la nación es evitar que este sector del pueblo caiga bajo la influencia de pésimos educadores, ignorantes o incluso mal intencionados. El Estado tiene por lo tanto la obligación de controlar su educación y oponerse al abuso."

"Jamás debe el Estado dejarse sugestionar por la cháchara de la llamada “libertad de prensa”. Rigurosamente y sin contemplaciones el Estado tiene que asegurarse de este poderoso medio de la educación popular y ponerlo al servicio de la nación."

"Es indiferente la forma en que el Estado prosiga esta educación. Lo esencial es que lo haga buscando los medios más convenientes."

"Numerosos defectos morales que en la actualidad pesan sobre nuestro pueblo, podrían ser, si no extirpados completamente, por lo menos atenuados en gran parte, gracias a las ventajas de un sistema de educación bien orientado."

"También en este caso el error está en la falsa educación de nuestra juventud, error que después llega a saturar el conjunto de la vida pública y que encuentra, por último, su culminación inmortal en la institución del gobierno parlamentario."

"Del mismo modo que el Estado racista tendrá un día que dedicar una máxima atención a la educación de la voluntad y del espíritu de decisión, deberá igualmente imbuir, desde un comienzo, en los corazones de la juventud la satisfacción de la responsabilidad y el valor de reconocer la propia culpa."

"Mediante una apropiada educación de la juventud, podrá el Estado racista contar con una generación capaz de resistir la prueba en la hora de las supremas decisiones. Será vencedor aquel pueblo que primero opte por este camino."

"Será misión del Estado racista velar porque su sistema educacional permita una constante renovación de las capas intelectuales subsistentes mediante el aflujo de elementos jóvenes procedentes de las clases inferiores."

Y ahora ya sabéis algo más sobre cómo y para qué quieren nuestros gobernantes actuales controlar la Educación.

martes, 7 de enero de 2020

TRANQUILO, PABLO. YO TAMBIÉN LLORARÍA.

Yo también lloraría... De hecho, estoy llorando, pero de la risa. 😆

Luego vendrá para algunos el crujir de dientes, el rictus de incredulidad, el "yo no lo sabía", el "me han engañado", el tiempo de meditación en las colas del paro, la sensación esa tan amarga de "me han mentido y me lo he creído". Yo también la sentí, ojo, que en su día voté al Partido Popular, de lo que no me arrepiento porque no había nada mejor, por malo que luego descubrí que era pero que, por supuesto, debí haber sido más crítico de lo que fui.

Algunos rectificarán, los menos. Otros, los peores, abundarán en el error porque siempre encontrarán enemigos a los que culpar de su fracaso, lo mismo que llevan 60 años haciendo muchos en Cuba.

A saber, que la lista es larga: EEUU, "los mercados", los empresarios, Israel, los "fondos buitre", los fachas, "Europa" (sí, ya veréis las hostias que nos van a dar en materia de economía), el heteropatriarcado, la pertinaz sequía (digo, el cambio climático), Amancio Ortega, los bancos, Amazon, Uber, las víctimas del terrorismo "quieren subvenciones", los que quieren "crispar", los medios de comunicación que no controlen (apenas quedan)...

Pase lo que pase, alguien, que no ellos, tendrá la culpa. Todo, menos admitir haberse equivocado al votar.

Y pasarán de empleados a mileuristas, de mileuristas a parados, de parados a subvencionados y de subvencionados a pobres como ratas.

Y alguno de ellos, algún día, borrará su cuenta de TW, de Facebook, y se hará de derechas-de-toda-la-vida y anticomunista y querrá votar a algún partido de centro o de centro derecha. O incluso alguno progresista y transversal, como UPYD.

En mi "yo social", de persona responsable y con hijos a los que deseo el mejor futuro, espero que haya un partido así al que ellos puedan agarrarse y que saque España adelante, como sucedió en 1996 y en 2011. Con corrupción y lo que queráis, pero el PP nos sacó dos veces de la ruina. Pero ese es sólo mi "yo social".

Pero mi "yo hijoputa", ese que cada vez tengo más crecido y afilado, lo que desea es que, cuando llegue ese momento a pesar de lo que muchos estamos advirtiendo, esos indocumentados no tengan a NADIE a quien recurrir.

Lo que desea esa parte de mi, a mis 56 años y con casi todo resuelto, es que acabemos con una inflación del 28.000 % como en Venezuela; expulsados de la zona euro o intervenidos y con las pensiones y sueldos públicos recortados en un 40 %, como en Grecia; con una libertad secuestrada, como en Cuba; con las mujeres vistiendo como bolsas de basura, como en Arabia Saudí o con trabajos en régimen de esclavitud, como en China. O con todo eso junto.

Porque, la verdad, no os merecéis otra cosa, pedazo de cabrones.😆

domingo, 10 de noviembre de 2019

QUERIDO VOTANTE: DOS PUNTOS.

Querido votante: lo has vuelto a hacer.
Los naZionalistas y el bipartidismo (PPSOE) ya se encargaron de enterrar a UPYD con tu inestimable ayuda. Ahora están a punto de hacer lo mismo con Ciudadanos. Les molestamos. Unos no quieren que haya partidos que defiendan a España y los otros no desean a nadie entre ellos que les condicione, para así poder alternarse en el poder con la mayor impunidad y complicidad, como lo llevan haciendo 40 años. Porque las alfombras en Andalucía no las ha levantado el PP, que lo sepas. Las ha levantado Ciudadanos y también VOX, claro. El PP no lo habría hecho jamás por sí sólo como no lo hizo en ningún lugar en el que sucedió al PSOE. Tampoco el PSOE lo ha hecho nunca donde ha sucedido al PP.
Pero ellos no tienen la culpa. Ni los naZionalistas ni el bipartito. Ellos van a lo suyo: unos a destruir España y otros a seguir robando. Se ve de largo. Al menos, lo vemos algunos. Tú no. Y si lo ves, no te importa.
La culpa la tienes tú, votante, por prestarte a ello. Por dejarte poner las anteojeras de burro que te llevan de un lado al otro. Por no atreverte a construir una gran opción de centro liberal y progresista que sería modélica en Europa. Una Europa cada vez más extremista y menos racional. Una Europa en la que resurgen los viejos fantasmas nacional-populistas que en su día nos llevaron a dos guerras mundiales. Estamos siendo en eso la vanguardia, para variar. Acabas de hacer añicos un partido de centro con 57 escaños como no existía en ningún país de Europa. Una opción de gobierno moderno. Podríamos haber sido la envidia centrada y tranquila en la Unión Europea y servir de referencia, ejemplo y locomotora cívica en el continente, ahora que Macron también se ve acechado por la visceralidad de los chalecos amarillos y la ultraderecha. Igual que nosotros.
Pero, lamentablemente, en esto no hemos sido diferentes. De hecho, estamos retrocediendo más que nadie. Aquí hemos sacado a relucir incluso la Guerra Civil y nos vanagloriamos de ello como de una hazaña histórica. Sin vergüenza ninguna.
Votante, puedes sentirte orgulloso de lo que eres y de lo que has hecho. No dudo de que lo harás porque nunca admitirás el error. Antes, muerto. El electorado no se equivoca y tal... Espero que lo sigas haciendo cuando nos afecte más que a nadie la próxima recesión, cuando el paro suba como la espuma, cuando te recorten derechos fundamentales, cuando los naZionalistas sigan paso a paso impunemente destrozando la convivencia y la igualdad sin nadie que los detenga. Espero que no culpes al IBEX, a la casta, a Franco, a los comunistas, a los separatistas ni a la pertinaz sequía, ahora trastocada en cambio climático.
Celébralo. Este incendio político y social será tu obra, por la que serás recordado.
Así que anótate dos puntos, querido votante. Uno por imbécil y otro por cobarde.

miércoles, 30 de octubre de 2019

BREVE MANUAL DE POLÍTICA VALENCIANA PARA TORPES... Y MADRILEÑOS. (1ª parte).

Hay gente que conozco de fuera de Valencia que no sabe lo que es Compromís, actual socio de Errejón. Creen que es un simpático partido moderado de izquierdas regionalista valenciano. Algo así como los de Revilla pero cambiando las anchoas por el arroz.
Pues no. Para empezar, queridos ignorantes de más allá del Cabriel, que sois muchos, Compromís no es un partido sino una coalición compuesta por el Bloc Nacionalista Valencià, Iniciativa del Poble Valencià y por Verds Equo del País Valencià. ¿Cómo os habéis quedado? Pues ya podéis cerrar la boca que sigo:
Para empezar, desconfiad de todas las organizaciones que se autodenominen "del País Valencià", denominación no oficial de esta Comunidad utilizada desde principios del XX por el incipiente nacionalismo valenciano, porque en todas ellas lo que subyace por encima de a qué se dediquen es, simplemente, eso, el nacionalismo excluyente. Da igual que sea un sindicato, un partido, una organización de consumidores o de alcohólicos anónimos. Esa denominación intentó hacerse oficial durante la Transición y a punto estuvo pero quedó en el preámbulo del Estatuto de Autonomía, por lo que no tiene carácter normativo. El nombre oficial es, por tanto, Comunidad Valenciana. Llamar País Valenciano a esto es como usar las denominaciones de Partido Socialista del Reino Almohade de Granada, Unión de Consumidores del Cantón de Cartagena o Asociación de AMPAS del Reino de León.
Como iba diciendo, el que manda en Compromis es el Bloc, aunque no dejan de tener sus diferencias internas, más de formas que de fondo. La propia Mónica Oltra proviene de Iniciativa, más moderados en las formas que los del Bloc pero con los mismos fines. Antes de eso, Oltra estuvo nada menos que en el Partido Comunista del Pais Valencià. O sea, que de corderito no tiene nada, por mucho que a veces lo quiera parecer. Por eso, y porque los del Bloc no tienen a nadie con esa imagen carismática que necesitan, es por lo que es, de momento, la cabeza visible en Valencia y la vicepresidenta de la Comunidad. Aunque, en realidad, Ximo Puig no es más que un rehén suyo. Pero eso da para otro capítulo...
Esta coalición, y resumiendo mucho, se caracteriza, como cualquier movimiento nacionalista, por la exaltación de la Historia y costumbres locales en detrimento de las españolas, como se ve, por ejemplo, en el fervor con el que celebran el 9 de octubre, fiesta en la Comunidad, y la indiferencia mas absoluta con la festividad del día 12, día de la Hispanidad, cuando no desprecio. Todo con el fin de resaltar la diferencia, pedir su "reconocimiento", avivar los pretendidos maltratos o ninguneos y dividir lo que estaba unido. O sea, lo que siempre hace el nacionalismo en todas partes.
Se ve también en el aplastamiento constante de la lengua castellana en el sistema educativo, con su Consejero de Educación Marzà a la cabeza. Marzà tiene 40 sentencias judiciales en contra pero prosigue en su tarea de expulsar el castellano de la escuela como paso imprescindible para la obtención a largo plazo de lo que desean: la separación de esta Comunidad de España, siguiendo los pasos que se han dado en Cataluña.
Así mismo, entienden lo que llaman "normalización lingüística" como la imposición del valenciano sobre el castellano en documentos oficiales, señales de tráfico, discursos, cartelería, documentación municipal, páginas web de entidades publicas, y, por supuesto, la programación de la radio y televisión en el nuevo Canal 9, al que nadie llama por su actual nombre, "À Punt". Para dirigirlo nombraron a la anterior delegada de TV3 en la Comunidad Valenciana. Toda una declaración de principios.
Tan es así que, por narices, han cambiado el nombre de las ciudades a la grafía valenciana. Ahora Valencia es València, por ejemplo. Pronúnciese /Balansia/, con la boca grande, para no ser acusados de fachas centralistas. Eso, sin ni siquiera admitir las dos denominaciones, como se hace, por ejemplo correctamente en el País Vasco. Y no sólo lo hacen en lugares de tradición más valenciano-parlante sino que tienen la desfachatez de decretarlo en comarcas donde el valenciano no se ha hablado jamás, como en zonas del interior de la provincia de Valencia o nada menos que en la Vega Baja del Segura, "Vega Baixa" para ellos, rebautizando por ejemplo como "Oriola" a la Orihuela de Miguel Hernández.
Pues estos son, en trazos muy gruesos y digeribles, queridos amigos mesetarios y transmesetarios, los socios de Errejón en Valencia. Así que, si votáis a Errejón en Madrid o en donde sea, me estáis fastidiando a mí porque este sectarismo naZionalista no lo sufrís allí pero yo sí aquí.

Espero haber desasnado con esto a algún ignorante de tierra adentro. Si es así, este escrito habrá cumplido su función.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Por qué voy a votar las listas de Ciudadanos-UPYD.


En UPYD hemos acordado participar junto a Ciudadanos en las próximas elecciones de forma conjunta y, por ello, se integrarán en la candidatura de Madrid Cristiano Brown, como número 7, y Fernando Savater, que cerrará lista. Doy aquí mi visión particular de este acuerdo, sus razones y su conveniencia.

Es notoria la mala relación que hubo entre ambos partidos a raíz de la decisión de Ciudadanos de hace unos años de salir de Cataluña y presentarse en toda España y en especial, de su forma de hacerlo. Su crecimiento fue en gran parte a base de atraer a afiliados y cargos públicos de UPYD en todas partes. Personas que continúan unas en Ciudadanos y otras se fueron de mejores o peores formas y por diferentes motivos. Muchas de ella siguen haciendo el excelente papel que hicieron cuando estaban en UPYD.

Es también evidente que esa relación ha mejorado notablemente a raíz del impecable trabajo conjunto realizado en el Parlamento Europeo por parte de los diputados de Ciudadanos y de Maite Pagazaurtundúa, de UPYD.  Hay y seguirá habiendo diferencias en programas y formas de actuar entre ambos partidos pero es clara la coincidencia en al menos un 80% de ambas formas de entender España y las medidas a tomar para mejorarla.

En la situación extrema actual, con unos retos nacionales y globales impresionantes que no necesito detallar, la de UNIR FUERZAS entre formaciones afines es la opción más razonable y necesaria. Nos unen también otras cosas a otros partidos constitucionalistas pero es con Ciudadanos con quien más afinidad tenemos como es conocido. Esta unión es ahora exclusiva para estas elecciones y no implica en modo alguno la postura del partido ni, por supuesto, la mía propia, en otros ámbitos. Como tantas veces, además de las ideas también hay que tener en cuenta a las personas para decidir según qué apoyos y ya se irá viendo el futuro.

España va camino de unas elecciones innecesarias, sólo posibles por el ego de Sánchez, que espera obtener fuerza suficiente para gobernar en solitario, reeditando el bipartidismo atenazador, causa primera del nacimiento de UPYD, allá por 2007.

No podemos permitir que en España se sustituya el bipartidismo por el bibloquismo:  VOX-PP a la derecha o PSOE-UP a la izquierda. Queremos ser la alternativa a eso y, desde nuestra posición de centro, atraer hacia él las políticas de los demás, hacer que confluyan con nosotros con acuerdos de legislatura o concretos para alejarnos todos del extremismo, del odio, de los rencores y del pasado. 

Por esa radicalización, las encuestas pintan mal para Ciudadanos, de modo que no se nos puede achacar (nunca se ha podido hacer) el que queramos apuntarnos a "caballo ganador". Ahora la situación para posturas centradas no es la mejor pero no por ello vamos a cejar en el empeño. Somos especialistas en resiliencia. 

Para empezar a dar ejemplo, y sin arrepentirme en absoluto de todas las críticas que recibió Ciudadanos por mi parte, anuncio mi apoyo explícito a Albert Rivera como candidato a Presidente del Gobierno. Por eso, porque esta candidatura defiende más que ninguna mi forma de entender España y de hacer política es por lo que voy a apoyar a la candidatura conjunta de CS-UPYD. Tanto Rivera como Brown me garantizan que con ellos estaremos mejor representados que con ningún otro.

Se necesita una visión centrada de la política y a la vez exigente, reivindicativa y perseverante para la unidad de España, la igualdad de derechos de todos los españoles y el derecho a progresar en paz y armonía en una sociedad que, como dijo el Rey Felipe VI, es unida y diversa y así ha de seguir siendo porque en España sólo sobran los que nos dicen a los demás que sobramos.

El 10 de noviembre tú también tienes una oportunidad inmejorable de decir NO a los extremos y de volver al Centro. Hazlo con nosotros.




domingo, 12 de mayo de 2019

CAIGA QUIEN CAIGA (2ª parte)

El pasado 15 de abril publiqué la primera parte de mi reflexión sobre el sentido de mi voto en los procesos electorales que estamos viviendo. Ahí expliqué cuáles eran mis razones para votar como lo hice en las generales y autonómicas valencianas y como lo haré en las europeas.

Dejé para más adelante detallar qué haré con mi voto en las municipales en la localidad donde vivo, La Pobla de Vallbona, dado que mi partido, UPYD, no se presenta. No nos presentamos ni solos ni en coalición, como sí hacemos en la capital valenciana junto a CCD (Coalición de Centro Democrático), formando la COALICIÓN PROGRESISTAS CENTRADOS, a cuya lista contribuyo con humildad y que espero recupere el pulso del voto de barrio y menos ideologizado. La ideología es a las ideas como la astrología es a la astronomía.

Pues bien, aquí, en La Pobla, se presentan nada menos que 9 opciones. A saber: Compromís, PSOE, PP, Izquierda Unida, Ciudadanos, Podemos, VOX, CSD (Contigo Somos Democracia) y C.U.PO (Ciudadanos de Urbanizaciones de la Pobla de Vallbona). Esté último, un partido local.

Voy a hacer como en el anterior artículo y explicare primero las razones de mi NO voto.

Para empezar, estoy muy poco de acuerdo con eso de que en las municipales se vota a las personas por encima de las siglas. Mirad: yo no. Eso igual sería así en un pueblo de 200 habitantes, pero en uno de 22.000, con personas de ciertos partidos con un largo historial y antecedentes en actividades no sólo dentro sino también fuera de la localidad y con cargos orgánicos y públicos en su partido a nivel supramunicipal, lo de "votar a las personas" me provoca mucha risa. Algunos de ellos se manifiestan claramente sobre asuntos autonómicos, nacionales o internacionales. Además, en ciertos casos, algunas personas me caen aún peor que sus partidos, por lo que esa diferenciación tampoco les favorecería.

Empecemos por el principio. En el principio, como dice el Génesis, era el PP.. Al menos, cuando yo llegué a La Pobla. Un PP dirigido por una señora, discípula de mi tocayo, el imputado Alfonso "Dos Millones de Pelas" Rus, cuyo mayor acercamiento a los ciudadanos se producía en los "cafés con la alcaldesa", mientras en los plenos se dedicaba a denigrar a la oposición con manifestaciones insultantes "ad hominem" o en RRSS, a bloquear a personas que le decían las verdades del barquero. Eso, en cuanto al talante. Y con ese talante, la verdad, su labor como gestora, que fue manifiestamente mejorable, como se ha visto después, me importa un pimiento. Frase que, por desgracia, voy a tener que repetir alguna vez más. Además, el mismo talante, o peor, ha seguido exhibiendo en la oposición. O sea: PP, de entrada, no.

Veamos más: PSOE. Dirigido en La Pobla por gente decente a la que aprecio personal y políticamente a la que deseo lo mejor pero que, como dije arriba, no puedo separar de sus siglas. La deriva del PSOE sanchista hacia la anti-España me impide votar a, insisto, personas a las que admiro incluso. Y no desarrollaré por qué pienso así de este partido porque quien me lee a diario no necesita más explicaciones.

Sigo: Compromís. Me pasa algo parecido que con el PSOE con el agravante de que por este partido me siento, y lamento decirlo, más impunemente insultado que por los otros. Este partido, a nivel autonómico, está restringiendo, junto con el PSOE, mis derechos linguísticos y los de mis hijos. Se permiten reabrir una sucursal de TV3 en Valencia , me impiden elegir lengua vehicular en la escuela y se atreven a ponerme señales de tráfico sólo en valenciano, argumentando que un Decreto Legislativo de la Cortes Generales no está por encima de la Ley de Uso del Valenciano. Que le pregunten a Ribó si eso es así, que tuvo que retirarlos a instancias de la Delegación del Gobierno. Pero claro, la Delegación del Gobierno actual está dirigida por un socialista y la respuesta seguramente no sería la misma pero... eso ya lo veremos.

Eso, sólo como ejemplo. Compromís es un partido nacionalista y yo no paso por apoyar en una urna a un partido así y ya también he explicado hasta la saciedad todas las diferencias que mantengo con el nacionalismo. Siento decir que el nacionalismo no es mi adversario político sino mi enemigo. Como dije cuando hablé del PP, su labor como gestores al frente del Ayuntamiento los últimos 4 años me importa un pimiento cuando me lanzan cada 3 meses un panfleto publicitario del municipio SÓLO en valenciano, excusándose con los castellanoparlantes en que la versión en castellano está disponible a través de un BIDI. Si cada trimestre cambiaran de una lengua a otra sería soportable. Pero, como no es así, cada vez que lo veo en el buzón va directamente a la basura.

Siguiente: PODEMOS. Para qué... Me es igual quien esté en la lista. Os diré que ni lo he mirado. ¡Igual hasta hay algún amigo! Para mí, en todas las listas de Podemos están Echenique, Iglesias, la mujer de Iglesias (sí, he dicho la mujer de Iglesias), Monedero, Bustunduy, Carmena, Colau... O sea: la anti-España más abyecta y herrada con hache. Y hablar más de tres líneas de Podemos es una pérdida de tiempo.

Seguimos: Izquierda Unida. Seguro que es meterme donde no me llaman pero felicito efusivamente a Izquierda Unida en La Pobla de Vallbona por NO ir de la mano de PODEMOS. Me parece excelente opción la de intentar distanciarse de ellos. Estupenda labor de su concejal durante todo el año, al que felicito, pero... Izquierda Unida jamás figuró entre mis opciones porque su labor a nivel nacional y autonómico es servir de apoyo a gobiernos que, repito una vez más, limitan mis derechos. Y su compromiso con regímenes tiránicos a la vez que su obsesión antimonárquica también impiden mi apoyo.

¿Y VOX? Pues no. Tampoco VOX. Que yo sepa, aquí, como en toda España, VOX es en gran parte una escisión por la derecha del PP local. O sea: un PP en bruto, que ya es decir. Por tanto, no. VOX defiende algunas ideas con las que estoy de acuerdo. Mejor dicho, con algunas ideas con las que todos deberíamos de estar de acuerdo y que apoyo, pero las acompaña con una salsa equivocada. Una salsa acartonada, con mucho sabor a ajo, repleta de mensajes religiosos, franquistas y antieuropeos. Y eso me impide votarles.

¿Y Ciudadanos? He visto muchos plenos en Tele-Pobla, así que es mucho mejor que no explique por qué no voy a votar a Ciudadanos. Sólo diré que, a nivel autonómico, Ciudadanos en Valencia es, con diferencia, lo peor de Ciudadanos en toda España. Y lo siento porque este partido tiene a grandes personas como Inés Arrimadas. Y con él, UPYD colabora en las Europeas y participamos en listas conjuntas en muchos lugares, como Barcelona, pero... en que en Valencia está Toni Cantó. Y en UPYD estamos muy escaldados con este señor y con muchos de quienes lo acompañan. Así que no les daría mi voto aunque en esta localidad presentaran a candidatos de la talla de Cicerón o Demóstenes, lo que tampoco creo que es el caso.

Luego está Contigo. Contigo es el quiero y no puedo. Contigo, a nivel autonómico, es como esos platos hechos con restos que vas encontrando por el frigorífico. Un poco de aquí y un poco de allá, que no casa ni pega. Un partido amalgamado de restos del PSOE, Ciudadanos y, incluso, alguno de UPYD. Los que provienen de UPYD, en su mayor parte, ya habían entrado y salido (por varias puertas) de Ciudadanos. Un partido con cuyos ideales me siento identificado en general pero cuyas personas y el origen de algunas de estas me producen una especie de sarpullido cuyo remedio no he encontrado en ninguna farmacia. Imposible.

Y, por fin, C.U.PO. Ambos concejales han realizado una gran labor. Por otra parte, igual que muchos de sus compañeros del cuatripartito en el poder desde hace 4 años. El partido carece de ideología y surgió de lo que fue una asociación vecinal. Se trata, a mi entender, de un partido posibilista, pragmático. Podría considerarse en su origen un "lobby" destinado a defender a un grupo concreto de poblanos pero ha evolucionado con gran acierto a realizar un buen trabajo por todos los vecinos.

Como he tenido la oportunidad de expresar ya, la gestión me importa menos que el talante porque yo aprendí que hace más el que quiere que el que puede. En el caso de CUPO, coindicen buena gestión con buen talante, por lo que, de todas las opciones, y dado que me niego a quedarme en casa el 26, mi voto será para ellos... a falta de otra aún mejor.

Pero yo, de ser ellos, no echaría las campanas al vuelo por obtener un voto más. Están, y previsiblemente podrían volver a estar, en un gobierno dirigido por partidos que, como he repetido, coartan mis derechos todos los días. Y por lo tanto, los declaro corresponsables de los aciertos y de los errores que han tenido o tengan los otros partidos con los que gobiernan, empezando por el propio alcalde.

No me sirve eso que quizá me dirían si les preguntara, cosa que no he hecho, de que "eso no es de mi negociado". Pues claro que es de su negociado. El que yo, al entrar en La Pobla, sea recibido con un cartel verde que me dice, en una lengua que NO TENGO OBLIGACIÓN DE CONOCER, según la Constitución, que hay en la localidad un radar de tráfico móvil al acecho, es responsabilidad del Concejal de Urbanismo, así como del resto de concejales. Y me es igual el acuerdo interno, si es que existe, de que cada uno se ocupa de su negociado sin opinar sobre los demás.

Entiendo que la labor de CUPO y sus concejales ha sido visible y positiva pero mi voto no será un cheque en blanco sino un derecho que me voy a ganar para criticar con más dureza cada una de las actuaciones que realicen, tanto ellos como los demás partidos con los que se alíen para gobernar, si es que vuelven a hacerlo.

No deben tener ninguna razón para alegrarse con mi voto y sí muchas para esperar mis críticas más aceradas.

Si fuera creyente acabaría este artículo diciendo: Dios reparta suerte.