martes, 11 de mayo de 2021

El sueño de Simancas.

Publicado en Minuto Crucial el 23/4/2021


Ha llovido mucho en el PSOE de la Comunidad de Madrid desde que Alonso Puerta, entonces su Secretario General, fuera expulsado en 1979 por su denuncia de corrupción en la adjudicación de contratos en el ayuntamiento de la capital. Entonces no existían los controles anticorrupción de ahora ni había ley alguna de Transparencia. El PSOE se preparaba para llegar al poder en el Gobierno central y estaba engrasando las máquinas de financiación ilegal municipales, nacionales (Filesa, Malesa, Time Export) e internacionales (caso Flik) para lo que luego fueron años salvajes de corrupción y parasitismo a todos los niveles administrativos y que dieron al traste con los autodenominados “100 años de honradez”.

La sangre ha corrido siempre en abundancia en la orilla socialista del Manzanares. Ha habido pactos, navajazos, rendiciones, compras, traiciones, menosprecios a la afiliación, insurrecciones de ésta…

Desde el propio Puerta hasta el actual Secretario General, José Manuel Franco, nada ha sido fácil en el PSOE madrileño. Todos los partos en la cumbre han sido sin epidural y las operaciones, sin anestesia.  Esto fue así hasta 1995, cuando Leguina perdió las elecciones autonómicas después de 13 años y también después. En su día, los enfrentamientos entre “guerristas” y “renovadores” eran vistos desde fuera como una tragedia griega o, mejor, como una obra de Shakespeare, de esas en las que casi todos mueren.

Digo casi todos porque Simancas, con heridas profundas en su alma y, sobre todo, en su amor propio, sigue en activo como un dinosaurio de los de Parque Jurásico. Ha sido traidor muchas veces y traicionado otras tantas.

Dicen que en la cárcel aprenden a ser malos los que no lo eran. No es este el caso. Simancas ya nació así y se ha ido perfeccionando. Quedó tocado en 2003 con el “tamayazo” y nunca le perdonó a Tomás Gómez que lo sustituyera en el cargo en 2007, tras un nuevo desastre electoral. Así que, acudió raudo a las órdenes de Sánchez a clavarle a Gómez una de las puñaladas con las que lo defenestraron en 2015.

Desde entonces, sigue siendo el muñidor del PSOE de Madrid en la sombra, aunque sea a través de personas interpuestas, como Sara Hernández, nombrada como transición hasta la llegada del actual Secretario General, José Manuel Franco, otro personaje que sería desconocido si no hubiera sido por haber pasado por la Delegación del Gobierno en Madrid.

Como digo, es Simancas el que mueve los hilos. Tiene una espinita clavada desde 2003 y sueña ahora cada noche con que el 4 de mayo la izquierda vuelva, tras 26 años, a conquistar en Madrid el poder que perdió en 1995 contra Ruiz-Gallardón. Mientras tanto, tiene tiempo para solazarse compartiendo actos con los colegas de los etarras que mataron a sus propios compañeros, ciscándose así en su memoria y en la de sus familiares. Escrúpulos no es una palabra que haya manejado jamás este señor.

Ahora su títere se llama Gabilondo, ese señor taciturno y con aire bondadoso que tanto con recuerda al inefable Manuel Morán. La división en 3 partidos de la izquierda no va a perjudicar al PSOE porque cuenta de antemano ya con la colaboración de los otros dos. Son vasos comunicantes. Si votas izquierda, da igual a quien lo hagas: los tres partidos se repartirán el poder ordenadamente para que ninguno se quede sin su tajada.

Si en España hay una izquierda revanchista, guerracivilista y de trincheras, en Madrid eso se eleva a la décima potencia. Entrarían como un cuchillo caliente en mantequilla, arrasando con todo. El mal sabor de boca de 2003 haría que las ansias de no dejar títere con cabeza se vieran desde el primer día y, además, se dedicarían en cuerpo y alma a apuntalar al Gobierno de Sánchez para las elecciones de dentro de 2 años.

Si gobiernan, desarrollarían políticas a favor de la okupación, de los manteros y de la inmigración ilegal. Impondrían subidas de impuestos, medidas contra el automóvil, la libertad de horarios comerciales o los colegios concertados. Golpearían al turismo con tasas como las de Cataluña o Baleares.  Crearían un banco público madrileño, o sea, un nido de buitres para autofinanciarse. Impondrían la jornada de 35 horas a los funcionarios, con lo que contratarían más y así, más gasto público. Cerrarían el Zendal…

Y, por supuesto, utilizarían sus cargos para colocar a MILES de sus afiliados como asesores, chóferes, ayudantes, secretarios, jardineros y para adjudicarles a dedo miles y miles de contratos.

El resultado, por tanto, será que, si obtienen la mayoría, Iglesias va a ser el Vicepresidente primero, segundo o tercero y las políticas a implantar serán las contrarias a las que han aupado a la Comunidad de Madrid a que, por primera vez en la Historia, su PIB haya sido superior al de Cataluña. Sin puerto de mar, por cierto, ni la proximidad física a los mercados europeos.

En Madrid se juega el 4 de mayo mucho más que su futuro de los dos próximos años. Se juega probablemente el futuro de España de lo que queda de década.

Queda en manos de los madrileños dejar o no que Simancas siga soñando.

 

  

PLUS ULTRA.

Publicado en Minuto Crucial el 16/4/2021

 

No se imaginó en 1516 Luigi Marliano, consejero del entonces futuro Carlos I de España, que el lema que le aconsejó adoptar tendría tan largo recorrido. Desde su ascenso al trono imperial, esta máxima ha figurado casi siempre en los escudos oficiales como símbolo de superación por España de las barreras establecidas. No en vano fuimos la nación que superó los límites del mundo conocido llegando más allá (plus ultra) de las columnas de Hércules, también presentes en nuestro escudo.

Pero quienes verdaderamente han hecho suyo hoy el “plus ultra” y han rebasado todos los límites imaginables de la indecencia, la zafiedad, el embuste y la bajeza han sido los partidos que ahora están gobernando en España, que no sólo son los que componen el gobierno, claro.

Esta Constitución se les queda pequeña al sanchismo y sus adláteres y están constantemente explorando los límites con la misma insistencia con la que nuestros hijos exploran los nuestros desde que nacen. Y dan constantemente pruebas de quererlos echar abajo.

Las columnas sobre las que se asienta la democracia están a punto de ser derribadas una por una en España. La primera, la independencia judicial y lo hacen desde varios frentes. Por ejemplo, nombrando a una ministra como Fiscal General (“¿de quién depende la Fiscalía?”). Lo siguiente está siendo maniobrar para que el Consejo General de Poder Judicial dependa en exclusiva de la mayoría de Gobierno. Y lo harán con una reforma que va en contra, expresamente, de las recomendaciones de Bruselas para despolitizar la Justicia. Por cierto, contra esta maniobra se han pronunciado 2.500 jueces de 3 de las 4 asociaciones profesionales de jueces que hay en España. A los únicos a los que les debe parecer bien el derribo de esta columna fundamental es a los autodenominados “Jueces para la Democracia”, cuyo nombre deberían cambiar ya por el de “Jueces para la Revolución Bolivariana” porque ya no les es necesario seguir fingiendo lo que no son. Y sobre estos personajes, uno de cuyos miembro es el Juez que ha dictado la sentencia en Madrid sobre la exclusión de la listas electorales del PP de Cantó y Conde, será necesario un día escribir un monográfico.

Otro de los pilares es el de los medios de comunicación. Aquí no podremos decir que nos engañaron: hay imágenes de Iglesias diciendo que la mera existencia de medios privados es un atentado contra la democracia y de que a él lo que le gustaría es dirigir una televisión. Debe ser por eso que sus ataques son constantes a los que no les son afines, que son pocos porque los otros están “dopados” con publicidad institucional y subvenciones. Eso se ve perfectamente en el último video electoral de Podemos en el que sólo aparecen periodistas de los que no les caen bien. O sea, no aparecen sus amigos, que día sí y día también, hacen campaña a favor de Podemos y el PSOE desde medios públicos o privados. 

Sobre esto, también nos han dado un toque de advertencia desde el exterior, en concreto desde Estados Unidos. O sea, tenemos a nuestros principales aliados comerciales y militares de Occidente mirándonos cada vez con mayor intranquilidad. Lo que necesitábamos para nuestra recuperación.

Y para guinda del pastel, pues el “Plus Ultra”, el de ahora, el de Ábalos. Si ya mangonean con la Judicatura y con la información, pues queda la otra pata de cualquier gobierno liberticida: el dinero. Una vez puestos a buen recaudo a quien tiene que denunciar tus irregularidades y a quien tiene que juzgarte, eres libre de mangonear lo que sea porque ya se han derribado los límites. Ya no hay peligro para ellos.

Ahora nada impide en España que se entreguen 53 millones de euros a una empresa que está en pérdidas desde que nació, cuyos accionistas son venezolanos en su  mayor parte, que representa un 0,3 % de los vuelos de España y que estuvo a punto de venderse por 2 MM. de euros. Estos son los que claman contra el rescate de “los bancos” (o sea, de sus clientes). En una democracia europea normal, ahora mismo el Fiscal General habría ya encausado al ministro Ábalos y a todo el Gobierno que autorizó en Consejo de Ministros ese robo. Pero claro, hablamos de un partido que autorizó en Consejo de Ministros el robo del oro del Banco de España en 1936. Eso es para ellos una minucia.

Esto está rompiendo todos los límites que  tiene una democracia para ser considerada como tal. Con Sánchez en el castillo de popa, Iglesias al timón y los nacionalistas agujereando el barco desde dentro ante el aplauso general, el hundimiento de la credibilidad nos hará salir de la prestigiosa  lista de democracias plenas del mundo antes de que acabe esta legislatura. Y eso será vendido como un triunfo de la Revolución Republicana por parte de la izquierda antisistema en el poder.

Y efectivamente lo será. Ningún país “revolucionario” de los suyos está en esa lista. Nosotros iremos con ellos camino del hundimiento.

 

 

martes, 13 de abril de 2021

LAS CHICAS DE CARLES

 “Había una vez tres muchachitas que fueron a la Academia de Policía. Se les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Yo me llamo Charlie”. Muchos identificarán estas palabras, especialmente los que tengan más de 50 años.

Pues nuestro Charlie patrio se llama Carles, Carles Puigdemont. Y hablaremos de tres de las muchachitas que trabajan para él aunque son más, tal es el poder de seducción que tiene el personaje. Lo que pasa es que las chicas en cuestión no tienen nada de ángeles, a pesar de que alguna esté muy cerca de Dios.

Estas muchachitas no fueron a la Academia de Policía, que se sepa, pero llevan en su ánimo perseguir, acusar y juzgar a todos los que no comulguen con las ideas de Carles. Incluso imagino a alguna de ellas muy capaz también de ejecutarlos

Por ejemplo, a Beatriz Talegón, que se permite preguntar a Carlos Carrizosa por qué habla castellano, como si hiciera falta una razón para ello o pedirle a ella permiso antes. Ella, una madrileña renegada, afeando que un catalán de bien hable castellano.

Quien la ha visto y quien la ve. Pasó de ser parte del ala izquierda del PSOE, de donde se fue porque nadie la aguantaba, a ser parte del ala derecha del independentismo catalán, pasando por estar una semana exacta en el partido de Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares, de donde salió porque tampoco la soportaban. Y con ciertos gestos incomprensibles por el camino como el de presentarse en el III Congreso de UPYD y ser capaz de dar un discurso de apoyo a la formación en el que insistía en lo necesarios que éramos los allí presentes.

Quienes hemos sido de UPYD estuvimos y siempre estaremos en contra de todo lo que ahora apoya y defiende la Talegón, por lo que cada vez entiendo menos a qué fue esa señora a Alcalá de Henares en enero de 2017 a dirigirnos falsas palabras y maldigo mucho los aplausos que allí le dedicamos.

Por cierto, esta inteligente señora, condenada por difamación, defiende la homeopatía con la misma convicción que la independencia de Cataluña. Dos falsedades.

La siguiente muchachita es, cómo no, María del Carmen “Karmele” Marchante. Bueno, muchachita… Esta señora, especializada en ganarse la vida con intromisiones en la vida de los demás, fue también condenada en firme por difamar a Carmen Sevilla. Se ha convertido en el personaje más histriónico del independentismo catalán. Algo así como el ”trumpista” de los cuernos que entró en el Capitolio. Sus puestas de largo con el trapo estelado como vestido son motivo de risión y cada vez que abre la boca, la causa independentista parece aún más ridícula de que es de por sí.

Esta señora llamó hace poco a Isabel Díaz Ayuso “loca frenopática”. Ella, sí, ella precisamente, que tiene pinta de haber sido desahuciada por un batallón de psiquiatras prestigiosos. No consta que recibiera llamada alguna de reproche por parte de Íñigo Errejón por ello, por cierto.

Cuando estuvo en Bruselas para arropar al jefe Carles, declaró que ella ya se sentía como en la República Catalana. Demasiado poco dinero se invierte en Cataluña en salud mental, eso es bien cierto.

Ya tenemos dos ángeles y nos falta uno. Bueno, esta sí es un “ángel” o lo más parecido que ha encontrado el independentismo. Se trata de la monja alférez Lucía Caram. Argentina de nacimiento, como otro independentista ilustre, Gerardo Pisarello, el que quiso quitar la bandera de España de las manos de Alberto Fernández en el balcón del ayuntamiento de Barcelona y también de Tucumán, como él. Y tan argentina como Echenique y como Dante Fachín, otros que vinieron de allí también para destruir España y que se empeñan tanto en conseguirlo.

La señora Caram es una anomalía más a las que la Iglesia Católica nos tiene muy acostumbrados. Una de esas miserias humanas a las que la Conferencia Episcopal consiente sus incursiones en política antiespañola, como hizo a Monseñor Setién, al que ojalá el Diablo haya acogido en su seno como se mereció sobradamente.

Esta monja se permitió comparar a los políticos presos del independentismo con Jesucristo. En otra época, esta señora habría sido acusada de herejía o blasfemia, por lo menos. Pero hoy, la Conferencia Episcopal, la misma que nos pide que colaboremos con la equis en la declaración del IRPF, permite a esta persona insultar a los españoles cada vez que le acercan una cámara o un micrófono.

Y así son las chicas de Carles. Un Carles que, como el Charlie de la serie de televisión, no da la cara, está desaparecido y desde su residencia se dedica a mover sus peones para que le hagan el trabajo. 

Con señoras así, a uno se le quitan las ganas de ser feminista.

 

 

PARÍS BIEN VALE UNA MISA

Eso dicen que dijo Enrique de Borbón, o de Navarra, para poder acceder al trono de Francia como Enrique IV, llegando así el primer Borbón al trono. Pues bien: si París vale una misa, la Comunidad de  Madrid vale para Pablo Iglesias, por lo menos, una vicepresidencia del Gobierno de España.

 A tamaña responsabilidad ha renunciado Iglesias para arremangarse y ponerse a combatir a la ultraderecha por las calles madrileñas, bandera roja en mano, que debe ser, al parecer, donde más falta hace. Porque el quijotesco Iglesias mira los molinos en lontananza y sólo ve ultraderecha. Mira las empresas y sólo ve ultraderecha. Mira la Policía, los jueces o al Ejército y sólo ve ultraderecha. Y claro, lo de pisar moqueta tampoco es lo suyo. Como lo de vestirse con traje de su talla o llevar camisas limpias o planchadas.

 Lo suyo es bajar al asfalto y a las barricadas. Como dice Carlos Herrera, los de Podemos han llegado tarde a la Guerra Civil. Por eso creo yo que quieren repetirla, porque se la perdieron y, como si fuera una serie de Netflix, quieren empezarla desde el primer capítulo a ver si pueden encontrarle un final alternativo.

 Sánchez creo que estuvo a punto de llamar a Isabel Ayuso para agradecerle que se lo quitara de encima pero Iván Redondo aportó un poco de cordura y le pidió que reprimiese la alegría. Le ha ahorrado muchos dolores de cabeza pero no era cuestión de reconocerlo abiertamente. Aún sí hemos sabido leer entre líneas lo que significa el agradecimiento envenenado a la gestión de Iglesias con las residencias de ancianos. Dentro del mundo de los ahora llamados “zascas”, debería haber una categoría para ese. Porque, para empezar, seguramente se ahorrará muchas explicaciones en Europa donde, igual que en España, la imagen de Iglesias se ve con una mezcla entre rechazo y asco. También es fácil que sus consejos de ministros sean más cortos y tranquilos y puedan disfrutar más relajadamente del tentempié de después.

 Eso sí, Iglesias no se va para hacerle la vida más fácil al PSOE sino todo lo contrario. Ahora va a estar en misa y repicando. O sea, que va a ser gobierno y oposición a la vez, Scila y Caribdis a un tiempo. Si consigue asiento por Madrid y, tal como prevén las encuestas, Ayuso reedita el gobierno autonómico, dudo mucho que Iglesias se quede dos años más a la sombra de Gabilondo y de Mónica Díaz. Después del preceptivo “rodea la Asamblea” del  5 de mayo, se dedicará a espolear, no sólo a Ayuso, sino también a Sánchez desde las calles sin el corsé ya de la vicepresidencia para irle empujando más y más hacia la izquierda.

 En realidad, Iglesias no va a hacer ni cosquillas a la derecha sino, al contrario, movilizará en su contra a decenas de miles de personas que ahora sí tendrán más que claro que no votar o votar a Gabilondo es exactamente lo mismo: apoyar a Podemos. Hay que recordar a mis paisanos que desde Podemos y  el PSOE se ha torpedeado a Ayuso desde el primer día. Para ello se han alentado protestas contra el Zendal que han acabado en sabotajes, incluso con entrevistas “casuales” de sanitarios afiliados a Podemos; se ha dicho que Madrid es un paraíso fiscal y no ocultan que quieren subir los impuestos nada más llegar; se ha defendido a terroristas madrileños como “Alfon”; se ha criticado hasta la saciedad la respuesta ante el temporal Filomena a la vez que no se decía nada de que el aeropuerto de Barajas estuviera una semana cerrado; se ha acosado al gobierno autonómico desde el primer día en el asunto del Covid, cuando éste fue el primero de España en tomar medidas y, por si no fuera poco, le han declarado un estado de alarma a Madrid hecho a medida para vengarse de su presidenta.

Con este historial de afrentas a Madrid, Iglesias va a tener las santísimas narices de salir a pedir el voto a los madrileños creyendo que las calles son suyas, como el 15-M.

Y si por el centro-derecha va a provocar reacción, por su propio lado no son pétalos de flores lo que han empezado a tirarle. El partido de Errejón no ha cedido en el intento de OPA hostil en su contra y mantiene su candidatura y, además, es muy probable que en pocas horas conozcamos al número 2 del PSOE, que se presume alguien con renombre y un tirón que no tiene Gabilondo.

Y, la verdad, teniendo en cuenta el desprestigio de Ciudadanos, creo que sus votantes, que ya tenían una razón para no votar al partido naranja, han encontrado otra muy importante para votar a Ayuso: parar a Iglesias con un voto útil en el que saben que les va la vida a los madrileños.

 Por lo tanto, va a conseguir la cuadratura del círculo: movilizar al votante de centro, de derecha y de izquierda en su contra. Yo creo que esta jugada, si la hubiera diseñado Iván Redondo, no le habría salido mejor.

Si Podemos logra representación en Madrid, Iglesias volverá a Vallecas, distrito en el que está la Asamblea de Madrid. No descartemos que sus ex vecinos vayan alguna tarde a “recordarle”, amablemente siempre, cuánto le echan de menos. Vallecas es un barrio con orgullo y conciencia. Si hay un lugar de Madrid que representa como pocos ese espíritu madrileño de rebeldía, de casticismo, de amor propio y de exigencia, ese es Vallecas.

Y, como dicen en el barrio: “Si te vas de Vallecas, ya no eres de Vallecas”. 

domingo, 14 de marzo de 2021

11-M, MOROS EN LA COSTA.

Publicado en Minuto Crucial el 12/3/2021

Alemania descubrió la semana pasada un plan de los servicios secretos marroquíes para extender su influencia en ese país. Se trataba de ofrecer su colaboración contra el terrorismo islámico a cambio de que el país germano modificara su posición sobre el Sáhara Occidental. Este tipo de colaboraciones internacionales existen porque nadie da algo a cambio de nada. Pero en el caso de Marruecos queda siempre la duda de dónde está la línea que separa la colaboración con el chantaje.

Porque a nuestros vecinos del sur les viene muy bien la existencia de un terrorismo islámico del que poder informar y aparecer así como aliados de los países occidentales a quienes de vez en cuando ofrecen información para detener a algunos grupos yihadistas. De este modo han conseguido influir en Francia y España, que han dulcificado no poco su posición inicial sobre el Sáhara reduciéndola a un perfil bajísimo con nulas exigencias a Marruecos. Y, sobre todo, en EE.UU., que hace poco respaldó completamente las tesis marroquíes sobre la excolonia española reconociendo su soberanía.  Lo que no le vendría bien a ese país es la detención de todos los terroristas porque entonces no tendría nada más que ofrecernos. Esto me recuerda a la actitud de esos bomberos incendiarios que saben que, si no hubiera fuegos, ellos se quedarían sin empleo.

Sumemos a ello el otro chantaje permanente, el de la inmigración ilegal. Marruecos tiene la espita abierta siempre y la dosifica a su antojo mientras pide más y más recursos para combatirla, al menos en teoría. Y lo puede hacer porque tenemos un gobierno que fomenta como el que más el efecto llamada, amparado por una Unión Europea más empeñado en el suicidio colectivo que en la protección de la democracia y los valores occidentales.

Es inevitable, por tanto, elucubrar sobre el origen del ataque del 11-M y aquí habría que recurrir al socorrido “qui prodest”. En 2002 se había producido el conflicto por la invasión del islote de Perejil. Esa “toma de pulso” del gobierno marroquí al nuestro no resultó conforme a sus previsiones y fueron desalojados en pocas horas. Casualmente o no, dos años más tarde y en vísperas de unas elecciones, se produce el mayor atentado en suelo europeo y la oportunidad de acabar así con un gobierno que en nada le era propicio al reino alauita. Y nadie del servicio secreto marroquí pudo enterarse de lo que sus ciudadanos planeaban, al parecer.

De poco ha servido la eterna amistad sobre el papel de ambos países y, en concreto, entre ambas Casas Reales. Hay que cuidarse de los abrazos si la otra parte guarda en la manga una daga para apuñalarnos.

Pero el peligro en aquellas costas es múltiple y no sólo proviene de sus servicios secretos o maniobras arteras. Hay cosas aún más a las claras. Hace 5 años en Marruecos volvió el servicio militar obligatorio, por lo que hoy sus Fuerzas Armadas las componen unos 325.000 soldados, frente a 130.000en España. También en la última década se ha producido un importante rearme a todos los niveles con la compra, sobre todo, de material estadounidense de primer orden como carros M1A1 Abrams, que ya demostró su calidad en la Guerra del Golfo. También ha rearmado su anticuada Fuerza Aérea con F-16, ya tiene apalabrados 36 helicópteros Apache y ha adquirido una moderna fragata a Francia. Está pensando en adquirir los carísimos cazas F-35, submarinos y se está haciendo con radares más potentes, artillería moderna y se habla incluso de misiles de fabricación china.

Mientras, aquí estamos en horas bajas, con un gobierno poco preocupado por aumentar el ridículo porcentaje del actual 0.92 % sobre el PIB que destinamos a gasto militar. El gobierno incumple así el pacto con la OTAN de dedicar un 2 % a esta partida. Sólo Luxemburgo está por debajo.

Mientras se está alargando más de lo debido la vida útil de los F/A-18A y aún no se sabe nada de con qué los vamos a sustituir, tampoco tenemos ya aviones de ala fija embarcados tras la jubilación forzosa de los Harrier y no hay previsto sustituto para el vetusto F-5, avión en el que se forman los futuros pilotos de los F-18 o Eurofighter. También el programa de los submarinos S-80 va con una década de retraso y hay carencias importantes en cuando a buques logísticos tanto para la Armada como para el Ejército, teniendo que recurrir a la compra y adaptación de barcos de segunda mano. Eso por no hablar de la importante reducción de maniobras y ejercicios debido a drásticos recortes de gasto. En definitiva, tenemos unas Fuerzas Armadas menos numerosas que las marroquíes, cada vez menos formadas y, con las debidas excepciones, dotadas con mucho material a renovar e incluso camino de la obsolescencia.

En un hipotético conflicto abierto, aún hoy estaríamos por delante en Fuerza Aérea y Armada pero eso no estaría tan claro en tierra, y más contando con las dificultades que habría para el traslado rápido de material y tropas a África.

Además, hay que contar con la quinta columna de Marruecos en España. Esa que hoy se llama sobre todo Podemos y  nacionalismo periférico. Ambos hacen lo posible para reducir el gasto militar y ambos estarían, como ya lo estuvo en su día Izquierda Unida, a favor de una negociación con Marruecos de cara a la entrega de lo que para ellos son colonias. No tenemos más que recordar las manifestaciones del “No a la guerra” y la nula voluntad de la izquierda de defender activamente en el mundo los valores democráticos occidentales.

El “qui prodest” del 11-M cada vez está más claro si es que en algún momento no lo estuvo.

LA POLÍTICA DE LA VIOLENCIA.

 Publicado en Minuto Crucial el 5/3/2021

En 1996, los socialistas veían más que clara su previsible derrota en las urnas. Por eso, rompieron todos los esquemas posibles de respeto al adversario, si es que alguna vez los hubo, y sacaron a pasear al “doberman”, aquella campaña demoledora del PSOE en la que se identificaba al PP con un perro rabioso que ladraba y amenazaba con destrozarlo todo desde la pantalla. Como recordaba Ciprià Ciscar, entonces su Secretario de Organización, se trataba de copiar técnicas de ataque y descalificación vistas en las campañas norteamericanas. Por eso su propaganda asociaba al Partido Popular y, en particular, en la persona de Álvarez Cascos con esa imagen.

Esa violenta campaña echó raíces y consiguió parte de su propósito: el Partido Popular no obtuvo la mayoría absoluta que vaticinaban las primeras encuestas. Sí, el miedo ahora es el sentimiento más explotado en las campañas electorales. Ni la ilusión, ni la esperanza, ni el progreso, ni la libertad ni la democracia… No. El miedo es el resorte a mover.

Como dijo el gran filósofo Yoda, tras el miedo, llega la ira y tras la ira, el odio. Porque se odia lo que se teme. La escritora y periodista maruja Torres ya llamó “hijos de puta” a todos los votantes del PP en 2003 entre el regocijo de los suyos. Y no fue a la cárcel ni nada parecido por eso, por cierto. Le amparaba la libertad de expresión, naturalmente.

Pero esa ira y odio, terrorismo aparte, nunca han alcanzado en la política española reciente tan altas cotas como desde que llegó Zapatero al poder, verdadero momento de inflexión desde el que llegamos al actual “todo vale” con tal de derrotar al enemigo. Porque ahora los adversarios son enemigos, perros (txakurras, en vasco, que suena aún peor) a los que perseguir, derrotar y hacer desaparecer.

Con Zapatero, tras su apariencia meliflua, servil y pegajosa de camarero de un restaurante oriental, llegó al PSOE una caterva de radicales que, tras el desastre económico que los llevó a la oposición, vieron que por la vía la gestión, las medidas sesudas y la profundización en la democracia no podrían llegar al poder. De ahí que encontraran en el populismo de Sánchez a su perfecto mascarón de proa para el nuevo asalto.

Y como las desgracias no vienen solas, donde mejor anidaron la ira y el odio, además de en el nacionalismo periférico del que forma su caldo de cultivo, fue en el movimiento escindido de Izquierda Unida que dio origen a Podemos. A partir de ahí, ya estábamos todos: ala izquierda del PSOE, Podemos y nacionalistas. ¿Qué podría pasarnos?

Pues justo lo que nos pasa ahora. Y pasan muchas cosas. Por ejemplo, que salga Echenique a defender a los que piden “libertad de expresión”, como si no la hubiera y tuviéramos que salir a la calle a defenderla. Y pasa también, por ejemplo, que el diputado delincuente José Zaragoza se ríe de una concejala de Madrid que sufre una enfermedad y a la hora en que escribo esto, tres días más tarde, ni ha rectificado ni ha perdido perdón.  Pasa que el periodista Máximo Pradera escribe que desea que José María Aznar o Macarena Olona sufran de cáncer. Pasa también que una alto cargo (o alta carga) de la Generalidad de Cataluña llame a la población a arrojar agua caliente con lejía a sus propios policías autonómicos.

Pero claro, todo esto lo dicen los mismos que apoyan que alguien pueda burlarse de víctimas del terrorismo, puedan escribir que desean que pongan una bomba a un político o que llamen desde un escenario a salir a matar guardiaciviles. ¿Nos vamos a sorprender de algo?

Porque esta gente se olvida, o no, de que todo el mundo no gestiona igual ese odio. El mismo filósofo que cité antes dijo que el odio lleva al sufrimiento. Y hay gente muy descerebrada, seguro que mucho más que Maruja Torres, José Zaragoza, Pradera o Lourdes Parra, la de la lejía. Gente que trasforma rápido ese odio en sufrimiento para los demás porque no sabe dónde están los límites y por eso sale a la calle enrabietada, azuzada  por esas declaraciones constantes de odio y se convierte en las manos, en la gasolina, en las piedras o en las pistolas de esos otros que “sólo” se limitan a escribir. Esos sí que se convierten en perros rabiosos.

 Eso ya lo hemos vivido antes en el País Vasco: están los que apretaban el gatillo y los hijos de puta recogenueces (yo también tengo libertad de expresión, Maruja Torres) que los azuzaban desde diversos púlpitos, Iglesia incluida. Los mismos que aún hoy las siguen recogiendo, por cierto. Porque, como bien dice Consuelo Ordóñez, el problema del terrorismo de ETA está cerrado en falso.

Por eso, por esa impunidad que permite encumbrar a vulgares terroristas como si fueran héroes, estamos como estamos. Y aviso: vamos a peor. La cifra de abstención del 46 % en las últimas elecciones catalanas es un paso más en el descalabro de nuestro Estado de Derecho. Los derechos que no se ejercen, se pierden.

Desde diversas tribunas se está sembrando la violencia en el ya menguado cerebro de sus huestes, esos orcos descerebrados que se llaman a sí mismos “antifascistas”. Estamos en el camino de recoger lo que buscan: muerte y destrucción.

Además de intentar con todas nuestras fuerzas que esto no sea así, habrá que estar preparados por si acaso fracasamos.

 

martes, 2 de marzo de 2021

LA FIEBRE DE VOX.

Publicado en Minuto Crucial el 19/2/2021.

 

La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo. Sube la temperatura para que los agentes infecciosos se reproduzcan más despacio y dé tiempo al sistema inmunológico a destruirlos. Hay que dejarla trabajar porque cumple su función de librarnos de enemigos.

Y los votantes de VOX están ahora enfervorizados. Parece el bálsamo de Fierabrás, la solución a todos los males de España, el remedio contra sus enemigos… ¿Cómo no nos habíamos dado cuenta antes?

Pero resulta que VOX no es un problema para nuestras enfermedades: la izquierda  y el nacionalismo. No ha detenido ni a unos ni a otros. Al contrario: el grito de “¡qué viene la derecha!” ha movilizado en las urnas contra ellos a miles de personas que no pensarían nunca en votar pero que han sido presa fácil de ese mensaje tan simple y previsible.

Porque la aparente irritación que VOX causa entre los dirigente de izquierda es falsa. Todo el odio que los voceros de izquierda y nacionalistas expulsan en debates, entrevistas o redes sociales es absolutamente impostado. Ellos no están preocupados por el “peligro fascista”. Es todo mentira. Babean de gusto, disfrutan horrores cuando VOX se posiciona contra el aborto, contra la eutanasia, cuando se escabulle de condenar el franquismo, cuando cuestiona nuestra posición en Europa y la propia naturaleza de la Unión Europea, por poner unos cuantos ejemplos. Adoran las intervenciones de Macarena Olona, Espinosa de los Monteros o de ese diputado regional de Madrid que trata como a un hombre a una diputada transexual del PSOE. Eso es darles munición gratis. Así puede tacharlos sin más de “fachas”, un mensaje simple hecho para mentes simples. No necesitan más argumentos. Argumentos que, por otra parte, los votantes social-comunistas no entenderían.

Así, el resultado numérico es beneficioso para la izquierda porque VOX les ha servido para dos cosas: primero, solivianta, como decía, a votantes nuevos y ahí están los resultado de la CUP o Podemos en Cataluña para demostrarlo. Y, segundo: sirve para debilitar al Partido Popular porque atrae a sus votantes más derechistas dividiéndolos. Dos por el precio de uno.

Porque el éxito de VOX no está en sus propuestas, sino en su forma de trasmitirlas, su actitud. Las propuestas de VOX, quitando la caspa rancia de sacristía, que es mucha, han sido muchas de ellas defendidas antes por UPYD, por Ciudadanos o por el propio Partido Popular en el que, no se olvide, militó Abascal durante años. La diferencia es la vehemencia, la determinación y la consistencia en el mensaje, que en Cs y PP es muy poca. Y quienes han hecho gala de ella han sido cesados o invitados a irse. En el PP, la sombra de Rajoy es muy alargada y en Ciudadanos aún no han encontrado su camino después de huir de Cataluña.

VOX, siendo un partido constitucional, es demonizado y perseguido como lo son o hemos sido también esos otros partidos. La diferencia es que VOX no se pliega, no se acomoda, no se doblega. Algunos desaparecimos por ser así. Eso no hace a todas sus propuestas mejores, sólo significa que las defiende con coraje, algo digno de apreciar, en contraposición con la oposición de juguete y acomodaticia que están haciendo PP y Cs.

De siempre, las catastróficas políticas de la izquierda han sido contrarrestadas por una mejor gestión económica general cuando llegó el PP al poder. Gracias a ello, pudimos entrar en la Zona Euro, por ejemplo. Las recetas económicas y políticas del centro-derecha tradicional han sido el refugio del votante en 1996 y en 2011, en la confianza de que sabrían reconducir la situación que dejó el PSOE, como así fue en las dos ocasiones.

Pero ahora no es esa la situación. Al PP le están pasando factura sus casos de corrupción y, sobre todo, la blandenguería, la cursilería, la nefasta gestión ante la crisis nacionalista de Aznar, de Rajoy y de Casado. Ahora nos damos cuenta de que no tenían visión de futuro sino de que iban partido a partido, legislatura a legislatura, buscando apoyos donde jamás tenían que haberlos buscado. Desperdiciaron incluso mayorías absolutas que les hubieran permitido implantar las reformas necesarias para un estado más igualitario donde los nacionalistas no tuvieran influencia alguna en el gobierno de España. Pero para eso tenían que sacar la vista de las arcas públicas y mirar al horizonte.

VOX nació ante la pasividad de PP y Cs y el mejor ejemplo son las últimas elecciones catalanas. En el PP de siempre y en el Ciudadanos post-Rivera de ahora, confunden el radicalismo con el extremismo y huyen de ser etiquetados así, como si huir les hubiera servido para algo. Y ese es su verdadero mal.

Porque vamos a descubrir algo aquí que muchos no entienden: ser radical no es ser extremista. No creo que se pueda tachar de extremistas a políticos como el asesinado Gregorio Ordóñez, María San Gil, Cayetana Álvarez de Toledo, Isabel Ayuso , Vidal-Quadras o García Albiol. Pero tampoco a Rivera, Girauta, Rosa Díez, Nicolás Redondo Terreros o Joaquín Lequina. No son extremistas pero sí son todo lo radicales que hay que ser a la hora de proponer sus mensajes, de delimitar sus líneas rojas y de llamar a las cosas por su nombre. Algunos son hasta revolucionarios en sentido estricto, como lo fuimos siempre en UPYD.

Esa radicalidad sí la tiene VOX y por eso está teniendo su éxito. Porque el electorado harto de podemitas y nacionalistas los compara con Casado, Cuca Gamarra o la nueva Arrimadas, que no parece la misma desde que vino de Barcelona a Madrid. Y no hay color, claro.

El problema es que VOX, además de radical es extremista y en seguida que se rasca, aparece la caspa a la que me refería antes, esa que siempre hará que su techo de votos sea más bajo de lo que ellos creen. Un techo que no servirá nunca para desalojar a Sánchez y a sus cómplices. Es muy difícil el trasvase de votos izquierda-derecha con lo que, como mucho, VOX podría ocupar parte del espacio de Cs y PP pero nada más. Y eso nunca será suficiente. Por ello, el sanchismo-podemismo está feliz.

La función de toque de atención de VOX debería funcionar y que nuestro organismo tradicional hoy, o sea, PP, CS y otras agrupaciones civiles incluso de centro izquierda, fueran capaces de analizar correctamente el problema, dejarse los egos en casa, cambiar totalmente de actitud, cosa muy difícil, y administrar las medicinas correctas antes de que ganen los patógenos o de que suba más la fiebre. Los virus nos pueden matar pero es que una fiebre elevada nos mata también. A partir de 42 grados nuestro organismo entra en coma y a los 43 muere.

La solución pasa hoy por una  refundación del centro. Un centro moderno, europeísta, sin lastres carcas, con amplitud de miras, que no significa querer agradar a todo el mundo. Y con dirigentes que sepan que una cosa es negociar y otra rendirse, que planteen las cosas claras a la ciudadanía y una agenda de futuro que incluya confrontar el problema nacionalista con decisión y radicalidad. Que sean comprometidos y  que llamen a las cosas y a las personas por su nombre y que sean capaces de hacer ver al electorado abstencionista el error que comete quedándose en su casa.

Se puede ser de centro y ser radical. Algunos sabemos muy bien lo que es eso pero está claro que otros muchos lo van a seguir sin entender y mientras eso sea así, mal vamos.